Compraron un pantano de 18 hectáreas para evitar un desarrollo inmobiliario y 19 años después es un refugio de vida silvestre con 275 cigüeñas y otras especies
Comprar un terreno para construir una vivienda o levantar un proyecto inmobiliario es algo habitual. Pero Jim Stevenson y Tara Tanaka, una pareja estadounidense, tomaron una decisión muy diferente: compraron un pantano de 18 hectáreas en Florida para impedir que acabara convertido en una zona urbanizada.
La pareja llevaba años viviendo junto a este humedal de cipreses, cerca de la ciudad Tallahassee, y conocía de primera mano la cantidad de animales que dependían de él. En 2007 tuvieron la oportunidad de adquirir las 45 acres de terreno, equivalentes a unas 18 hectáreas, y decidieron conservarlas como un refugio privado para la fauna.
Con el paso de los años, el espacio se convirtió en un pequeño santuario natural. En 2022, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) llegó a contabilizar 275 cigüeñas de bosque anidando en el humedal, además de numerosas garzas, patos y otras especies.
De terreno amenazado a refugio natural: así consiguieron proteger este humedal de Florida
La historia de este pantano de Florida comienza con una preocupación muy concreta: evitar que un espacio natural terminara desapareciendo bajo el desarrollo inmobiliario.
Stevenson, biólogo retirado que había trabajado en parques estatales, y Tanaka, fotógrafa y videógrafa especializada en naturaleza, conocían bien el valor ecológico del terreno. Antes incluso de comprarlo, Stevenson recorría el humedal en canoa y retiraba árboles de sebo chino, una especie invasora que podía alterar la vegetación del lugar.
Cuando finalmente adquirieron la propiedad en 2007, comenzaron a trabajar para mantener sus condiciones naturales. No se trataba simplemente de dejar el terreno intacto, sino de gestionar el ecosistema para que siguiera siendo adecuado para las especies que ya vivían allí.
El resultado fue especialmente visible en las aves. El humedal ofrece zonas de agua, árboles y espacios de anidación que permiten que distintas especies encuentren alimento y protección.
En el lugar pueden observarse grandes garzas azules, garcetas, anhingas, patos de Carolina y gallinetas. También hay mamíferos como linces rojos, mapaches, zorros, nutrias, castores, coyotes y conejos de pantano.
El humedal se llenó de vida tras años de conservación: 275 cigüeñas y decenas de especies
Uno de los mayores éxitos de la conservación de este terreno fue la llegada y reproducción de cientos de cigüeñas de bosque, una especie estrechamente ligada a los humedales del sureste de Estados Unidos.
En 2022, el USFWS contabilizó 275 ejemplares anidando en la propiedad. Para una pareja que había comprado el terreno precisamente para protegerlo, la cifra era una muestra de hasta qué punto había cambiado el ecosistema.
Las cigüeñas construyen sus nidos habitualmente en árboles situados sobre el agua o rodeados por ella. Esta ubicación proporciona cierta protección frente a depredadores terrestres que podrían alcanzar los huevos o las crías.
Y aquí aparece otro de los protagonistas del humedal: el caimán americano. Aunque pueda parecer extraño que un reptil de este tamaño beneficie a las aves, su presencia puede tener un efecto positivo. Los caimanes ocupan las zonas acuáticas y pueden dificultar que algunos depredadores terrestres lleguen hasta los nidos.
Stevenson llegó incluso a crear una pequeña isla para que estos reptiles pudieran descansar. Mientras tanto, Tanaka se encargaba de documentar buena parte de la vida que se desarrollaba alrededor de su casa mediante fotografías y vídeos.
Cómo la pareja protegió el terreno de manera legal para que nadie pueda cambiar su futuro
Conservar un espacio natural durante años es una cosa. Garantizar que seguirá protegido cuando sus propietarios ya no estén es otra muy diferente.
Stevenson y Tanaka entendieron que el futuro del humedal no podía depender únicamente de que ellos siguieran siendo sus dueños. En 2016 establecieron una servidumbre de conservación permanente, una herramienta legal que permite mantener la propiedad privada mientras limita determinados usos y desarrollos que podrían perjudicar su valor ambiental.
De esta forma, la protección del pantano quedó vinculada legalmente al terreno y no solamente a la voluntad de sus propietarios.
La pareja también mantiene unas normas estrictas dentro de la finca. No se permite cazar ni pescar y las actuaciones realizadas sobre el terreno buscan mantener las condiciones que necesita la fauna.
La iniciativa parte de una idea cada vez más importante para la conservación: los terrenos privados también pueden desempeñar un papel fundamental en la protección de los ecosistemas.
La propia Tanaka ha defendido que, si los propietarios particulares no contribuyen a conservar sus terrenos, puede resultar cada vez más difícil encontrar hábitats adecuados para la fauna, especialmente en el caso de los humedales.
La cigüeña de bosque estuvo al borde de desaparecer y ahora vuelve a conquistar los humedales de Estados Unidos
La presencia de 275 cigüeñas en este pequeño humedal resulta todavía más significativa por la historia de la especie.
La cigüeña de bosque sufrió un fuerte retroceso durante buena parte del siglo XX. En la década de 1930 se calculaban unas 20.000 parejas reproductoras en los Everglades, pero en los años 70 la cifra había caído por debajo de las 5.000. En 1984 fue incluida en la lista estadounidense de especies en peligro.
La pérdida y degradación de los humedales tuvo un papel importante en este declive, ya que estos ecosistemas proporcionan a las cigüeñas buena parte del alimento y los espacios que necesitan para reproducirse.
La recuperación de los humedales y los programas de conservación permitieron revertir progresivamente la situación. En 2022 ya se contabilizaban más de 10.000 parejas reproductoras en Estados Unidos y las colonias de anidación se habían multiplicado.
En febrero de 2026 llegó otro paso importante: el Gobierno estadounidense retiró a la cigüeña de bosque de la lista federal de especies amenazadas y en peligro.
El pequeño pantano protegido por Stevenson y Tanaka es solo una pieza dentro de esa recuperación, pero su historia sirve para mostrar qué puede suceder cuando un humedal mantiene sus condiciones naturales durante décadas.
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