Biodiversidad

Descubren en una vasija hitita de 4.000 años las semillas de una flor que hoy solo crece en un rincón de Ankara

 
Irene Juste
Por Irene Juste, Editora Sénior. 14 septiembre 2026
Descubren en una vasija hitita de 4.000 años las semillas de una flor que hoy solo crece en un rincón de Ankara
Imagen: Ministerio de Cultura de Turquía
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Una vasija de hace unos 4.000 años ha permitido descubrir una pequeña parte de la historia natural de Anatolia que había permanecido oculta durante milenios. En su interior han aparecido restos de semillas relacionados con una flor que todavía crece en la misma región, aunque actualmente su presencia natural está limitada a un pequeño territorio de Ankara.

El hallazgo se ha producido durante las excavaciones de Külhöyük, un antiguo asentamiento relacionado con las culturas hatti y hitita. Los restos han sido identificados como pertenecientes al género Centaurea y se consideran las evidencias conocidas más antiguas de la llamada Sevgi Çiçeği, una planta endémica que hoy solo crece de forma natural en el distrito de Gölbaşı.

Las semillas aparecieron dentro de una vasija de hace 4.000 años

Külhöyük se encuentra en el distrito de Gölbaşı, en Ankara, y es un yacimiento con una historia de unos 5.000 años. Las excavaciones han sacado a la luz restos relacionados con las culturas hatti y hitita, pero en esta ocasión el descubrimiento no tiene que ver con grandes construcciones, armas o inscripciones, sino con algo mucho más pequeño: unas semillas.

Külhöyük es uno de los asentamientos arqueológicos que permiten conocer cómo era la vida en esta parte de Anatolia durante la Edad del Bronce. El yacimiento ha proporcionado diferentes restos relacionados con las comunidades que habitaron la zona, entre ellos objetos de uso cotidiano que ayudan a reconstruir aspectos de su vida diaria.

Los investigadores encontraron restos de semillas en el interior de una vasija hitita datada en aproximadamente 4.000 años. Tras su análisis, fueron relacionados con una especie del género Centaurea, el mismo al que pertenece la Sevgi Çiçeği que todavía crece en Gölbaşı. Las autoridades turcas han descrito estos restos como los más antiguos conocidos de esta flor.

El descubrimiento resulta especialmente llamativo porque permite establecer un vínculo entre la vegetación de la Anatolia de la Edad del Bronce y la biodiversidad que todavía existe en la región.

Sin embargo, las semillas también plantean una pregunta para la que todavía no existe una respuesta definitiva: ¿por qué estaban dentro de la vasija? Por ahora no se ha determinado si fueron recogidas y almacenadas deliberadamente, si tuvieron algún uso concreto o si llegaron al recipiente de otra manera. Tampoco hay evidencias que permitan afirmar que los hititas cultivaran esta planta o la utilizaran con fines medicinales, alimentarios o rituales.

Descubren en una vasija hitita de 4.000 años las semillas de una flor que hoy solo crece en un rincón de Ankara - Las semillas aparecieron dentro de una vasija de hace 4.000 años
Imagen: Ministerio de Cultura de Turquía

La flor que hoy solo crece en un pequeño rincón de Ankara

La Sevgi Çiçeği, conocida científicamente como Centaurea tchihatcheffii, es una planta endémica de Ankara. Su distribución natural actual es extraordinariamente reducida: crece únicamente en el distrito de Gölbaşı, en una zona situada al sur de la capital turca.

Su nombre turco, Sevgi Çiçeği, puede traducirse como “flor del amor”, aunque también recibe otros nombres locales. La planta destaca por sus flores de tonos rojizos, rosados y púrpuras y pertenece a la familia de las asteráceas.

Que una especie vegetal con una distribución tan limitada aparezca representada en restos de hace unos 4.000 años convierte el hallazgo en algo más que una curiosidad arqueológica. Las semillas ofrecen una ventana a la vegetación que existía alrededor del asentamiento durante la Edad del Bronce.

La identificación publicada hasta ahora se refiere al género Centaurea, por lo que los detalles botánicos del hallazgo deberán seguir estudiándose para conocer con mayor precisión hasta qué punto los restos antiguos pueden asociarse con la especie que vive actualmente en Gölbaşı.

Descubren en una vasija hitita de 4.000 años las semillas de una flor que hoy solo crece en un rincón de Ankara - La flor que hoy solo crece en un pequeño rincón de Ankara
Imagen: Nevit Dilmen / Wikimedia Commons

Una pequeña semilla conecta el paisaje actual con la Anatolia de la Edad del Bronce

Los restos vegetales conservados en yacimientos arqueológicos pueden aportar información que no aparece en las construcciones ni en los objetos fabricados por las personas. Una semilla puede revelar qué plantas crecían en los alrededores, qué especies estaban presentes en un determinado paisaje o incluso qué vegetación pudo entrar en contacto con un asentamiento.

En este caso, el hallazgo permite retroceder miles de años en la historia natural de Ankara. Külhöyük fue ocupado mucho antes de que existiera la ciudad moderna y conserva evidencias de las sociedades que habitaron esta zona de Anatolia durante la Edad del Bronce.

Las semillas encontradas en la vasija añaden ahora otro elemento a ese registro: la presencia de una planta relacionada con la Sevgi Çiçeği en este territorio hace unos 4.000 años.

Esto no significa que las poblaciones actuales de la especie sean exactamente las mismas que existían entonces ni que la planta haya permanecido sin cambios durante todo ese tiempo. Lo que aporta el descubrimiento es una evidencia de que una Centaurea relacionada con esta flor formaba parte del paisaje de la región hace miles de años.

La conservación de las semillas durante miles de años

Que unas semillas hayan llegado hasta nuestros días no es algo habitual. Los restos vegetales suelen descomponerse con el paso del tiempo, pero determinadas condiciones arqueológicas pueden favorecer su conservación. La ausencia de oxígeno, la humedad limitada o determinados procesos de carbonización pueden permitir que algunos restos vegetales permanezcan identificables durante miles de años.

En el caso de Külhöyük, el análisis de estos restos permite recuperar una pequeña parte de la vegetación que rodeaba el asentamiento en la Edad del Bronce. Precisamente por su reducido tamaño, este tipo de evidencias puede pasar desapercibido frente a otros hallazgos arqueológicos mucho más llamativos.

Una especie protegida que todavía sobrevive en Gölbaşı

Como hemos comentado, la historia de la Sevgi Çiçeği no termina en el yacimiento arqueológico. La planta continúa creciendo actualmente en Gölbaşı, aunque su área de distribución es muy reducida y se encuentra protegida.

La especie ha sufrido la presión derivada de la transformación de su hábitat y de actividades humanas como la agricultura y el desarrollo urbanístico. Su importancia para el patrimonio natural de la zona también ha aumentado en los últimos años: en 2019 recibió el registro de indicación geográfica, que reconoce su vinculación con este territorio.

Por eso, las semillas encontradas en Külhöyük tienen un interés que va más allá de la arqueología. Representan un punto de conexión entre una planta que todavía forma parte de la biodiversidad de Ankara y un paisaje que existía miles de años antes.

Una pequeña cantidad de restos vegetales conservados en una vasija ha permitido, así, encontrar una huella de la flora de la Edad del Bronce y recordar que algunos elementos del paisaje pueden tener una historia mucho más antigua de lo que parece.

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