Este es el pez más amenazado de España: la desaparición de la anguila europea ya es una realidad en el País Vasco
La anguila europea no es una especie cualquiera: es uno de los peces con el ciclo migratorio más complejo del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más amenazados. Su situación ha llegado a un punto crítico que ya no se puede describir solo como declive. En regiones como el País Vasco, su desaparición es un hecho observable.
Desde hace años, organismos científicos y administraciones coinciden en el diagnóstico. La especie está catalogada como "en peligro crítico de extinción", el nivel más alto de amenaza, según evaluaciones recogidas por centros de investigación como la Estación Biológica de Doñana (CSIC). Esta clasificación implica que la anguila está muy cerca de desaparecer si no se toman medidas urgentes. El problema es que esas medidas llevan décadas aplicándose sin éxito claro.
Un declive documentado: más del 90% de caída en la población de la anguila europea
Los datos son contundentes. La abundancia de anguila europea (Anguilla anguilla) ha caído de forma drástica en los últimos 50 años, situándose fuera de los límites biológicos seguros.
En paralelo, la llegada de angulas (las crías de la especie) a la península Ibérica ha disminuido más de un 90% desde la segunda mitad del siglo XX. En algunos sistemas fluviales, el descenso es incluso mayor.
Este colapso tiene múltiples causas que se retroalimentan: la sobrepesca histórica y actual, la destrucción de hábitats, la contaminación de ríos, las presas que bloquean rutas migratorias, el cambio climático y los parásitos invasores, entre otras.
El resultado de la suma de todos estos factores es una especie que ya no logra completar su ciclo vital de forma eficiente.
La situación de la anguila europea en el País Vasco es límite
El caso del País Vasco es especialmente revelador porque permite observar el problema en tiempo real. En esta región, la anguila ha pasado de ser un recurso pesquero habitual a una presencia residual.
El propio Gobierno vasco reconoce que no hay señales de recuperación ni a escala local ni europea, según informes recientes. Se trata de un estancamiento muy prolongado pese a las políticas activas de conservación.
Además, la presión humana sigue presente. Aunque en algunas zonas se han suspendido campañas de pesca, el valor económico de la angula -considerada un producto de lujo- mantiene incentivos que dificultan la recuperación de la especie.
Un ciclo de vida extraordinario y extremadamente vulnerable
Parte de la fragilidad de la anguila europea está en su biología. Es una especie catádroma: nace en el mar de los Sargazos, cruza el Atlántico como larva y llega a los ríos europeos, donde puede vivir durante años antes de regresar al océano para reproducirse.
Este ciclo depende de una conectividad ecológica casi perfecta. Basta con que uno de esos eslabones falle (una presa, una contaminación puntual, un cambio en corrientes oceánicas) para que todo el sistema se resienta.
Los científicos llevan años señalando que la restauración de hábitats y la eliminación de barreras fluviales son esenciales. Sin embargo, la fragmentación de los ríos europeos sigue siendo uno de los principales obstáculos para la recuperación de la especie.
¿Por qué no funciona la protección actual de la anguila europea?
A pesar de que la Unión Europea aprobó un plan de recuperación en 2007, los resultados han sido muy limitados. La población no ha mostrado signos claros de recuperación.
Uno de los principales problemas es la falta de coordinación. La anguila es una especie migratoria que atraviesa múltiples países, pero las medidas de conservación se aplican de forma desigual.
Además, la presión pesquera sigue siendo un punto crítico. Aunque organismos científicos internacionales recomiendan "cero capturas", esta medida no se ha aplicado de forma uniforme.
El resultado es una situación paradójica: una especie en peligro crítico que sigue siendo explotada comercialmente.
La desaparición de la anguila europea no es un caso aislado. Es un ejemplo claro de cómo los ecosistemas fluviales europeos están bajo presión constante.
La pérdida de biodiversidad en ríos y humedales está directamente relacionada con actividades humanas: urbanización, infraestructuras hidráulicas, agricultura intensiva y contaminación.
En este contexto, la anguila actúa como especie indicadora. Su declive refleja el deterioro general de los ecosistemas acuáticos.
¿Estamos a tiempo de evitar su desaparición?
Evitar la desaparición de esta especie todavía es posible, pero el margen es cada vez menor. Las medidas que se consideran imprescindibles incluyen la restauración de ríos y eliminación de barreras, la prohibición total de su pesca, la mejora de la calidad del agua, el control del comercio ilegal y, sobre todo, una coordinación internacional efectiva. Pero existen muchas barreras para que se pongan en vigencia.
Sin estas acciones, el escenario más probable es la desaparición funcional de la especie en amplias zonas de Europa, incluido el norte de España.
A diferencia de otras crisis ambientales más visibles, la de la anguila europea avanza de forma silenciosa. No hay imágenes espectaculares ni eventos puntuales que capten la atención pública.
Pero los datos son claros: en lugares como el País Vasco, donde formaba parte del paisaje y de la cultura, su ausencia ya es evidente.
Y eso convierte a la anguila en algo más que una especie en peligro: hoy también se la puede considerar un símbolo de hasta qué punto el deterioro ambiental puede pasar inadvertido.
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