Rubén Bueno, biólogo: “Los mosquitos no eligen a las personas por la sangre, sino por los compuestos químicos que desprenden”
Cada verano se repite la misma escena: mientras algunas personas apenas reciben una picadura, otras acaban con brazos y piernas llenos de ronchas. Durante años se ha dicho que la explicación está en tener la sangre “más dulce” o en pertenecer a un determinado grupo sanguíneo, pero los especialistas aseguran que la realidad es bastante más compleja.
Los mosquitos ni siquiera llegan hasta las personas guiándose por la sangre. Antes de picar, utilizan una combinación de señales químicas y físicas que les permite localizar a sus posibles huéspedes a varios metros de distancia. El dióxido de carbono que expulsamos al respirar, junto con determinadas sustancias presentes en el sudor y la piel, forman una especie de rastro que los mosquitos detectan con gran precisión.
Así lo explica el biólogo y entomólogo Rubén Bueno, quien en una entrevista concedida a La Vanguardia aclara cuáles son los factores que hacen que unas personas resulten más atractivas para los mosquitos y qué medidas son realmente eficaces para evitar sus picaduras.
No es la sangre: esto es lo que realmente atrae a los mosquitos
Una de las creencias más extendidas sostiene que los mosquitos prefieren a las personas con la sangre más dulce o con determinados grupos sanguíneos. Sin embargo, los expertos explican que estos insectos no pueden conocer esas características antes de picar.
Como señala Bueno, “los mosquitos no eligen a las personas por la sangre, sino por los compuestos químicos que desprenden”.
Cada persona libera una mezcla distinta de sustancias químicas, entre ellas ácido láctico, octenol y otros compuestos presentes de forma natural en el sudor. Esa combinación crea una especie de “firma química” que hace que algunos individuos resulten mucho más llamativos para los mosquitos que otros.
El dióxido de carbono también desempeña un papel fundamental. Al respirar emitimos una nube de CO₂ que los insectos utilizan como una primera señal para localizar a posibles huéspedes antes incluso de acercarse.
Tener grandes reacciones en la piel no significa que te piquen más
Otro aspecto que suele generar confusión es la propia reacción de la piel. No todas las personas desarrollan la misma respuesta inflamatoria tras una picadura. Mientras algunas presentan una roncha de gran tamaño acompañada de un intenso picor, otras apenas muestran una pequeña marca que desaparece en poco tiempo.
Esto explica que muchas personas crean que nunca les pican los mosquitos cuando, en realidad, simplemente reaccionan menos al contacto con su saliva.
Qué podemos hacer para evitar las picaduras de mosquito en los meses más cálidos
Más allá de intentar cambiar aquello que atrae a los mosquitos —algo prácticamente imposible—, los especialistas insisten en que la mejor estrategia consiste en reducir su presencia y protegerse adecuadamente.
Una de las medidas más eficaces es eliminar cualquier acumulación de agua estancada alrededor de la vivienda. Los mosquitos depositan sus huevos en recipientes muy pequeños, por lo que un plato bajo una maceta, un cubo olvidado en el jardín o incluso el tapón de una botella que haya acumulado algo de agua pueden convertirse en un lugar de cría.
También resulta recomendable utilizar repelentes autorizados, especialmente cuando se permanece en exteriores durante las horas de mayor actividad de estos insectos. Para que funcionen correctamente es importante seguir las instrucciones del fabricante y volver a aplicarlos cuando sea necesario.
En las viviendas, instalar mosquiteras y evitar que entre agua en recipientes al aire libre también ayuda a reducir la presencia de estos insectos durante los meses más cálidos.
Cómo distinguir una picadura de mosquito de otras y cúando conviene ir al médico
Aunque no siempre es sencillo identificar al insecto responsable, existen algunos indicios que pueden orientar. Las picaduras de mosquito suelen aparecer de forma aislada y producen una roncha elevada acompañada de picor casi inmediato.
Las chinches, por el contrario, acostumbran a dejar varias lesiones muy próximas entre sí o alineadas, ya que van alimentándose mientras se desplazan por la piel. Además, la mayoría de sus picaduras se producen durante la noche.
El momento en el que aparecen las lesiones también puede ofrecer pistas. El mosquito tigre suele picar durante el día, especialmente al amanecer y al atardecer, mientras que el mosquito común tiene mayor actividad durante la noche.
En condiciones normales, una picadura de mosquito desaparece en pocos días sin complicaciones. Mantener la zona limpia y evitar rascarse suele ser suficiente para favorecer su recuperación.
No obstante, es recomendable consultar con un profesional sanitario si la inflamación aumenta de forma importante, aparece pus, la lesión se extiende o se acompaña de otros síntomas, como fiebre, dolor de cabeza, dolores articulares o malestar general.
Estas precauciones cobran todavía más importancia después de viajar a países donde circulan enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue o el chikungunya.
El mosquito tigre ha cambiado la vigilancia en España
La llegada del mosquito tigre ha obligado a reforzar los sistemas de vigilancia en muchas zonas de España. Esta especie, establecida desde hace años en buena parte del litoral mediterráneo y cada vez más presente en otras comunidades, es capaz de transmitir diferentes virus si previamente ha picado a un animal o a una persona infectados.
Por ello, además de la protección individual, los especialistas recuerdan que eliminar los focos de cría es una responsabilidad compartida. Reducir el agua estancada en jardines, terrazas y patios no solo disminuye el número de mosquitos alrededor de una vivienda, sino que también ayuda a limitar su expansión.
Si deseas leer más artículos parecidos a Rubén Bueno, biólogo: “Los mosquitos no eligen a las personas por la sangre, sino por los compuestos químicos que desprenden”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades de la naturaleza.