En 2022 comenzaron a construir un ecoducto para salvar a los pumas de California: 4 años después, el puente para animales más grande del mundo está casi terminado

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 6 noviembre 2026
Imagen: Wallis Annenberg Wildlife Crossing

En California, Estados Unidos, una autopista de diez carriles se había convertido en una barrera difícil de superar para los animales salvajes. Especialmente para los pumas, cuyas poblaciones quedaron aisladas por el crecimiento de las infraestructuras y la expansión urbana. Para intentar revertir esta situación, en 2022 comenzó la construcción de un enorme ecoducto sobre la autopista 101, un proyecto que busca reconectar los hábitats naturales y facilitar el desplazamiento de la fauna.

Cuatro años después, el proyecto está prácticamente terminado. Bautizado como Wallis Annenberg Wildlife Crossing, este puente verde está considerado el paso de fauna más grande del mundo y tiene prevista su apertura el 2 de diciembre de 2026. Su objetivo no es únicamente evitar atropellos, sino también ayudar a recuperar la conexión genética entre poblaciones de animales que llevan décadas separadas.

El ecoducto de California que busca salvar a los pumas del aislamiento

La construcción del Wallis Annenberg Wildlife Crossing comenzó a mediados de 2022 en Agoura Hills, en el condado de Los Ángeles. El proyecto se diseñó para superar la autopista US-101, que separa las montañas de Santa Mónica de las colinas de Simi y otras zonas naturales del entorno.

Según explica el Departamento de Transporte de California (Caltrans), esta carretera representa una barrera prácticamente infranqueable para numerosas especies que necesitan desplazarse entre ambos territorios. Entre ellas se encuentran los pumas, los coyotes, los zorros grises, los linces rojos y los ciervos.

El problema resulta especialmente grave para los grandes felinos. Al quedar confinados en un territorio relativamente pequeño, tienen menos oportunidades de encontrar ejemplares con los que reproducirse fuera de su población. Esto favorece la endogamia, es decir, la reproducción entre individuos emparentados, y reduce la diversidad genética.

El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos lleva décadas estudiando esta situación. De hecho, una investigación sobre los pumas de la región ha documentado que el 41 % de los apareamientos registrados desde 2002 se han producido entre ejemplares con parentesco cercano, según los datos recogidos por el Los Angeles Times en octubre de 2026.

Por eso, el ecoducto pretende hacer algo más que ofrecer un lugar seguro para cruzar y evitar atropellos: quiere permitir que los animales vuelvan a desplazarse, encuentren pareja y compartan material genético entre poblaciones.

Imagen: Wallis Annenberg Wildlife Crossing

Así es el puente verde más grande del mundo

El Wallis Annenberg Wildlife Crossing destaca por sus dimensiones. La estructura que cruza la autopista mide aproximadamente 64 metros de largo y 53 metros de ancho, unas dimensiones que permiten cubrir los diez carriles de circulación y crear una superficie natural sobre el asfalto.

No se trata de un puente convencional, sino de una infraestructura diseñada para integrarse en el paisaje. Su superficie está cubierta de vegetación autóctona y cuenta con un entorno que busca reproducir las condiciones naturales de los hábitats cercanos.

La idea es que los animales puedan atravesarlo sin percibir que están cruzando una carretera. De esta forma, el proyecto pretende reducir las colisiones con vehículos y recuperar la continuidad ecológica entre dos espacios naturales.

La construcción también ha requerido importantes trabajos complementarios, como el traslado de líneas de servicios y la creación de otro paso sobre la carretera de Agoura, que conecta la estructura principal con el terreno circundante.

Según las últimas actualizaciones publicadas por el Los Angeles Times, uno de los trabajos más importantes ha sido trasladar y compactar millones de pies cúbicos de tierra para conseguir que los animales puedan acceder al puente desde ambos lados.

Imagen: Wallis Annenberg Wildlife Crossing

Los primeros animales ya se acercan al ecoducto antes de su apertura

Aunque el puente todavía no está abierto oficialmente, los investigadores ya han observado actividad de fauna en sus inmediaciones. El 4 de noviembre de 2026, el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos anunció que instalará cámaras de seguimiento para estudiar qué especies utilizan la infraestructura y cómo responden a esta nueva conexión entre hábitats.

Uno de los primeros indicios llegó el 28 de octubre, cuando los científicos consiguieron fotografiar a un coyote subiendo por la pendiente sur del ecoducto, todavía en construcción. Además, durante las tareas de seguimiento de la zona, los biólogos han observado pumas, ciervos, coyotes, linces rojos y zorros grises utilizando un sendero próximo al futuro paso.

Las cámaras permitirán registrar qué animales se acercan al puente, cuáles llegan a cruzarlo y en qué momentos lo hacen. También ayudarán a evaluar si la infraestructura cumple su objetivo de recuperar la conectividad ecológica.

El seguimiento no se limitará a contar animales. Los investigadores quieren estudiar cambios en la diversidad genética, la vegetación y otros indicadores del funcionamiento del ecosistema. Es un trabajo que necesitará años para ofrecer resultados concluyentes.

Una infraestructura para recuperar la conexión entre los hábitats naturales

La apertura del ecoducto está prevista para el 2 de diciembre de 2026, siempre que las condiciones meteorológicas, relacionadas principalmente con el fenómeno de El Niño, no obliguen a retrasar los últimos trabajos. Cuando entre en funcionamiento, los pumas podrán disponer de una nueva ruta para desplazarse entre las montañas de Santa Mónica y las colinas de Simi, con la posibilidad de acceder a otros territorios.

La iniciativa también puede beneficiar a otras especies que necesitan grandes extensiones de terreno para alimentarse, reproducirse o encontrar refugio. La fragmentación de los hábitats es uno de los problemas que más dificulta estos desplazamientos, especialmente en regiones donde las carreteras y las áreas urbanizadas interrumpen los corredores naturales.

Sin embargo, los investigadores advierten de que construir el puente no resolverá de inmediato los problemas genéticos de los pumas. La recuperación de la diversidad genética depende de que los animales utilicen realmente el paso, se desplacen entre poblaciones y consigan reproducirse con ejemplares de otros territorios.

El Wallis Annenberg Wildlife Crossing representa, por tanto, un paso importante para la conservación de la fauna en California. Cuatro años después del inicio de las obras, el proyecto está a punto de abrir una nueva vía para los animales en un territorio donde las infraestructuras humanas habían dificultado durante décadas sus movimientos.

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