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Las plantas ya saben que el verano ha terminado: así detectan la llegada del otoño

 
Ulla Rothschuh
Por Ulla Rothschuh, Bióloga. 23 septiembre 2026
Las plantas ya saben que el verano ha terminado: así detectan la llegada del otoño
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Cuando el verano llega a su fin, las plantas empiezan a prepararse para una nueva estación. Aunque no tienen un calendario que les indique cuándo termina el verano, sí son capaces de detectar los cambios que se producen a su alrededor.

La duración de los días, la temperatura y la cantidad de luz son algunas de las señales que reciben y que les indican que las condiciones están cambiando. A partir de estas señales, muchas plantas modifican su funcionamiento y comienzan a prepararse para el otoño.

Estos cambios pueden pasar desapercibidos al principio, pero se hacen especialmente visibles cuando algunas hojas empiezan a perder su característico color verde y adquieren tonalidades amarillas, naranjas o rojizas.

Las plantas no miran el calendario: detectan que los días empiezan a ser más cortos

Los seres humanos usamos un calendario para saber cuándo termina un mes o una estación del año. Las plantas, por supuesto, no necesitan este método. Ellas son capaces de percibir los cambios que se producen en el medio ambiente y utilizar esas señales para adaptarse a cada época del año.

Una de las señales más importantes es la duración de los días. A medida que se acerca el otoño, las horas de luz van disminuyendo y las noches se hacen más largas. Este cambio en la cantidad de luz que reciben funciona como un aviso de que las condiciones del verano están llegando a su fin y de que se aproxima una nueva estación.

El cambio entre el verano y el otoño tampoco ocurre de repente. En torno al equinoccio de otoño, el día y la noche tienen una duración muy parecida y, a partir de entonces, las horas de luz continúan reduciéndose hasta alcanzar los días más cortos del invierno. Las plantas pueden detectar esta variación progresiva de la luz y responder a ella antes de que nosotros notemos muchos de los cambios propios del otoño.

Las plantas ya saben que el verano ha terminado: así detectan la llegada del otoño - Las plantas no miran el calendario: detectan que los días empiezan a ser más cortos

La temperatura y otros cambios les avisan de que el verano ha terminado

La temperatura es una de las características del medio ambiente a las que las plantas son más sensibles. Es claro que una planta puede sentir el calor intenso del verano, y percibir luego que este calor ya no es tan alto. Cuando los días más frescos son muy continuos, para ellas es un indicio que el verano ya se va y el otoño se está acercando.

Cuando la radiación solar ya no es tan fuerte, las plantas sufren menor evaporación en su entorno lo que da pie a que puedan tener un periodo importante para el reposo.

Para las plantas es importante poder detectar los cambios del verano al otoño, ya que al percibir las señales su interior cambia en diversos aspectos para logar la adaptación.

Algunas de las señales principales que detectan las plantas en este sentido, son la disminución del calor intenso, menores grados de deshidratación, luz directa con menor radiación y noches más largas, además de días más cortos.

Las plantas ya saben que el verano ha terminado: así detectan la llegada del otoño - La temperatura y otros cambios les avisan de que el verano ha terminado

Por esta razón las hojas cambian de color antes de caer

A medida que avanza el otoño y disminuye la duración de los días, muchas plantas caducifolias empiezan a reducir la producción de clorofila, el pigmento responsable del color verde de las hojas y fundamental para la fotosíntesis. Esto no significa que la fotosíntesis se detenga de forma inmediata, sino que la actividad fotosintética puede disminuir a medida que cambian las condiciones de luz y temperatura.

Al degradarse la clorofila, dejan de quedar ocultos otros pigmentos que ya estaban presentes en los tejidos de la hoja. Así aparecen los tonos amarillos y naranjas de los carotenoides, mientras que en algunas especies también se hacen visibles o aumentan los pigmentos rojizos y púrpuras asociados a las antocianinas. Por eso, el cambio de color no significa que la hoja esté creando nuevos pigmentos de repente, sino que la pérdida de clorofila permite que otros colores sean más visibles.

Después, muchas plantas caducifolias forman una zona de separación en la base de las hojas que facilita su caída. Este proceso ayuda a reducir la pérdida de agua y recursos durante una época en la que las condiciones son menos favorables. Las hojas que caen, además, terminan incorporándose al suelo y contribuyen al reciclaje de nutrientes.

Las plantas ya saben que el verano ha terminado: así detectan la llegada del otoño - Por esta razón las hojas cambian de color antes de caer

No todas las plantas reciben el otoño de la misma manera

Resulta natural que algunas plantas enfrenten el otoño de una forma y otras lo hagan de forma diferente. Por ejemplo, existen plantas llamadas caducifolias, porque sus hojas caen con el otoño y el invierno. Ellas pierden sus hojas por la ausencia del proceso de la clorofila, y como ejemplo están el cerezo, el almendro y el nogal.

Otro tipo de plantas son las perennes, ya que sus hojas no caen en un intento por resguardar energía vital para la planta. Las plantas de hoja perenne se han adaptado a los cambios de forma más eficiente, y en vez de tirar todas su hojas en una estación para renovarlas en otra, conservan todas sus hojas y van produciendo algunas nuevas en el transcurso del año. El olivo, el romero y la lavanda son ejemplos de plantas con hojas perennes.

 

El cambio climático puede estar alterando estas señales

El cambio climático también puede modificar algunas de las señales que utilizan las plantas para adaptarse a los cambios de estación. El aumento de las temperaturas y la alteración de los periodos de frío pueden hacer que determinados procesos naturales se adelanten o se desajusten respecto a los patrones habituales.

Uno de los efectos que se han observado en distintas especies es el adelanto de la floración o de la aparición de hojas. Estos cambios pueden alterar la sincronía entre las plantas y otros organismos que dependen de ellas, como los insectos polinizadores. Por eso, un otoño más cálido no solo modifica el paisaje: también puede afectar al momento en que las plantas ponen en marcha sus procesos de adaptación a la nueva estación.

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