Los 5 árboles ideales para el jardín en verano: dan mucha sombra y sus raíces no levantan el pavimento
Plantar un árbol en el jardín es una de las mejores formas de ganar sombra durante el verano, reducir la temperatura del entorno y embellecer los espacios exteriores. Sin embargo, a la hora de elegir una especie conviene mirar más allá de su aspecto ornamental. El tamaño que alcanzará, el mantenimiento que necesita y, sobre todo, el comportamiento de sus raíces son factores clave para evitar problemas en el futuro.
Muchas especies desarrollan raíces muy agresivas capaces de levantar aceras, romper pavimentos o incluso afectar tuberías y cimientos si se plantan demasiado cerca de la vivienda. Por suerte, existen árboles ornamentales con sistemas radiculares mucho menos invasivos que permiten disfrutar de una buena sombra sin poner en riesgo las estructuras del jardín.
Si buscas un árbol bonito, resistente y adecuado para un jardín residencial, estas son cinco de las mejores opciones.
Nogal: el rey de la sombra para jardines grandes
El nogal europeo es uno de los árboles de sombra por excelencia. Su gran copa redondeada puede alcanzar entre 25 y 40 metros de altura, proporcionando una sombra fresca y muy apreciada durante los meses más calurosos.
Aunque se trata de un árbol de gran tamaño, la mayor parte de sus raíces se concentra en los primeros 90 centímetros del suelo, por lo que rara vez provoca levantamientos del pavimento cuando dispone del espacio suficiente para desarrollarse.
Para prosperar necesita suelos fértiles, profundos y bien drenados. La Royal Horticultural Society aconseja plantarlos en lugares soleados para heladas, además de aplicar fertilizantes equilibrados en febrero y sulfato de amonio en marzo. Los riegos profundos en verano, el acolchado anual y una poda mínima fomentan un follaje sano y un dosel ancho.
Magnolio: un árbol elegante con flores gigantes y sombra durante todo el año
El magnolio es uno de los árboles ornamentales más elegantes para jardines. Además de sus grandes flores blancas y aromáticas, desarrolla una copa muy densa formada por hojas perennes y brillantes que ofrecen una excelente sombra durante todo el año.
Puede alcanzar entre 15 y 25 metros de altura y presenta un sistema radicular relativamente estable si dispone de un suelo profundo y húmedo.
Necesita riegos regulares durante los periodos secos y agradece un terreno ligeramente ácido y bien drenado. La poda suele limitarse a retirar ramas secas o dañadas, tal y como indica la guía del United States Department of Agriculture.
Olivo: resistente al calor y perfecto para jardines con poco riego
Con porte entre 6 y 8 m de altura y copa amplia, el olivo proporciona una sombra moderada gracias a su follaje perenne. Variedades ornamentales como “Swan Hill” no producen fruto y se usan como árboles de sombra. Plantado en suelos bien drenados, tolera la sequía y rara vez levanta pavimentos.
Las raíces se extienden superficialmente para captar humedad, por lo que conviene regar profundamente cada 7‑10 días durante los primeros años y, una vez establecido, proporcionar riegos mensuales en época de floración.
El Servicio de Extensión de la University of California señala que los olivos alcanzan 6–7,5 m de altura y deben espaciarse al menos esa distancia para evitar competencia. La poda ligera a finales de invierno y la fertilización moderada mantienen la estructura de la copa y minimizan plagas como la mosca del olivo (Bactrocera oleae).
Arce japonés: pequeño, colorido y con raíces que no dañan el suelo
Para jardines pequeños, el arce japonés es una de las especies más recomendables. Rara vez supera los cinco o seis metros de altura y destaca por el espectacular color de sus hojas, que cambian de tonalidad entre la primavera y el otoño.
Sus raíces son finas y superficiales, por lo que conviven sin problemas con césped, caminos y otras plantas del jardín.
Prefiere ubicaciones con sombra parcial, especialmente en zonas muy calurosas, además de suelos ricos en materia orgánica y con buena humedad.
Árbol de Júpiter: una explosión de flores en verano con raíces poco invasivas
También conocido como crespón o lila de las Indias, este pequeño árbol combina una abundante floración estival con una copa abierta que proporciona una agradable sombra ligera.
Alcanza normalmente entre 4 y 7 metros de altura y desarrolla raíces fibrosas poco invasivas, lo que lo convierte en una buena alternativa para jardines urbanos.
Para florecer en todo su esplendor necesita pleno sol y riegos regulares durante los primeros meses tras la plantación. Una vez establecido, soporta bastante bien la sequía y requiere muy poca poda.
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