Martín, biólogo especializado en botánica: “Para que las tomateras crezcan fuertes y produzcan más tomates, hay que generar una mayor cantidad de raíces”

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 16 septiembre 2026
Imagen: YouTube / @Miradasbiologicas

Las tomateras pueden crecer con bastante rapidez, pero conseguir plantas fuertes y capaces de soportar una buena producción requiere prestar atención a su desarrollo desde las primeras etapas. El trasplante, la formación de raíces, la protección frente al frío o la manera de colocar sus ramas pueden marcar la diferencia en el cultivo.

Martín, biólogo especializado en botánica y creador del canal de YouTube Miradas Biológicas, propone en su vídeo varias técnicas que se pueden aplicar en casa para favorecer el crecimiento de las tomateras. Entre ellas hay una especialmente llamativa: enterrar parte del tallo durante el trasplante para conseguir que la planta forme nuevas raíces.

“Para que las tomateras crezcan fuertes y produzcan más tomates, hay que generar una mayor cantidad de raíces”, explica Martín. A partir de esta idea, muestra diferentes métodos para aprovechar el tallo y conseguir un sistema radicular más desarrollado.

Enterrar parte del tallo para que la tomatera desarrolle más raíces

Una de las técnicas que muestra Martín se puede aplicar cuando las plantas todavía no han alcanzado demasiada altura. En primer lugar, recomienda retirar las hojas de la parte inferior del tallo y preparar un agujero de unos 15 o 20 centímetros de profundidad.

Después, durante el trasplante, se puede dejar aproximadamente 10 centímetros del tallo bajo tierra. Según explica el biólogo, desde esa parte enterrada se formarán nuevas raíces.

La técnica cambia ligeramente cuando la tomatera ya ha crecido más. En ese caso, Martín propone aprovechar entre 20 y 30 centímetros de la rama principal y realizar una zanja horizontal de unos 10 centímetros de profundidad. La planta se coloca entonces tumbada, dejando parte de la rama fuera de la tierra.

“Lo que estamos buscando es generar mayor cantidad de raíces para que las plantas de tomate produzcan mucho más”, señala Martín.

Antes de realizar cualquiera de los dos trasplantes, también recomienda retirar las hojas y brotes de la parte que quedará enterrada y añadir un poco de compost.

Imagen: YouTube / @Miradasbiologicas

Separar las plántulas y aprovechar el momento del trasplante

El proceso empieza incluso antes de llevar las tomateras al huerto. Como las semillas de tomate son pequeñas, Martín explica que se pueden sembrar de forma superficial, cubriéndolas ligeramente con tierra y manteniéndolas en un lugar cálido e iluminado hasta que germinen.

Cuando aparecen muchas plantas juntas, recomienda separarlas y colocarlas en macetas individuales. De esta manera, cada una tendrá su propio espacio para continuar creciendo y desarrollando raíces.

También plantea aprovechar los periodos en los que todavía hace demasiado frío para realizar un nuevo trasplante. Si las plantas ya están preparadas para llegar al huerto pero aparece un episodio de bajas temperaturas, se puede esperar y utilizar ese tiempo para volver a enterrar parte de la base, siguiendo la técnica que propone para favorecer la aparición de nuevas raíces.

Proteger las tomateras jóvenes de las noches frías

El frío es otro de los factores que Martín tiene en cuenta después del trasplante. Si las tomateras son todavía jóvenes y se producen noches especialmente frías, propone utilizar una solución sencilla con botellas de plástico.

La idea consiste en colocar una botella sobre la planta, utilizando la parte de la tapa hacia arriba, para protegerla durante la noche y la madrugada. Si durante el día las temperaturas continúan siendo bajas, se puede retirar la tapa para mejorar la circulación del aire.

Cuando las condiciones meteorológicas mejoren, la protección se puede retirar por completo. De esta forma, la botella funciona como una protección temporal mientras las plantas son pequeñas y las temperaturas todavía no acompañan.

Imagen: YouTube / @Miradasbiologicas

Retirar las primeras flores si la planta todavía es pequeña

Otro de los consejos que ofrece Martín puede resultar menos intuitivo: si una tomatera todavía es muy pequeña y empieza a producir flores, recomienda retirarlas.

El motivo que explica es que la planta pueda dedicar en ese momento su energía a formar nuevas ramas y una mayor cantidad de hojas, en lugar de concentrarse en la floración.

“Si las plantas todavía son muy pequeñas y empiezan a florecer, conviene cortarles todas las flores para que ahora usen toda esa energía en formar nuevas ramas y mucha mayor cantidad de hojas”, señala.

Se trata, por tanto, de una técnica que Martín plantea para las primeras etapas de crecimiento, cuando considera prioritario que la tomatera continúe desarrollando su estructura.

Dejar crecer temporalmente los brotes inferiores

El biólogo especializado en botánica también propone una técnica relacionada con las ramas que aparecen en la parte baja de la tomatera. Después del trasplante, recomienda dejar crecer durante un tiempo las ramas laterales que salen desde la base.

Según explica, el objetivo es que la planta genere una mayor cantidad de raíces para poder soportar esas nuevas ramas. Pasada aproximadamente una semana y media o dos semanas, recomienda retirarlas.

De esta manera, la técnica busca aprovechar temporalmente ese crecimiento antes de eliminar los brotes inferiores y favorecer el desarrollo de las ramas que se quieren conservar.

Tutorar las ramas y mantener una planta más abierta

A medida que las tomateras crecen, Martín recomienda utilizar tutores para ayudar a las ramas a soportar el peso de los tomates. También muestra cómo actuar cuando una planta joven tiene dos ramas principales.

En ese caso, propone separarlas con cuidado para conseguir una estructura más abierta. Según explica, esto permite que los polinizadores puedan acceder mejor a las flores.

Las ramas demasiado largas también se pueden colocar horizontalmente. Martín señala que desde los nudos donde están las hojas pueden aparecer nuevas ramas que posteriormente se pueden guiar en vertical.

Imagen: YouTube / @Miradasbiologicas

Una mezcla casera para aportar materia orgánica al suelo

Como último consejo, el biólogo muestra una mezcla que utiliza para favorecer la descomposición de materia orgánica en el suelo. Está formada por cinco partes de lentejas y tres partes de arroz, ambos ingredientes bien molidos, además de una cucharada de cenizas vegetales si se dispone de ellas.

La mezcla se incorpora directamente al suelo mediante una zanja de unos cinco centímetros de profundidad, dejando aproximadamente 15 centímetros de distancia respecto a la planta. Después se cubre con tierra y se riega.

Martín explica que el agua ayuda a activar el proceso de descomposición y recomienda realizar la aplicación primero en un lado de la planta y, unos 15 días después, en el otro. Así, la materia orgánica queda distribuida alrededor de la zona donde se desarrollan las raíces. Además, recomienda mantener despejada de hojas la parte inferior del tallo para evitar que las plagas puedan ascender fácilmente por esa zona.

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