Casi extinguida: la extraña planta española que sobrevive en Soria y muy pocos lugares más

 
Por Alejandro Lingenti. 29 mayo 2026
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Entre rocas expuestas al viento, pastizales de montaña y laderas aparentemente inhóspitas sobrevive una de las plantas más raras y amenazadas de España. Se trata del geranio de El Paular, conocido científicamente como Erodium paularense, una especie endémica del centro-norte peninsular cuya distribución natural se reduce hoy a unas pocas poblaciones dispersas entre Soria, Madrid, Guadalajara y Zaragoza.

Su aspecto resulta delicado y llamativo: flores rosadas con venas oscuras muy marcadas, hojas divididas cubiertas por pequeños pelos y una estructura rastrera adaptada a sobrevivir en condiciones extremas. Pero detrás de esa imagen aparentemente frágil se esconde una de las especies vegetales más vigiladas por botánicos y especialistas en conservación de flora amenazada en España.

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La rarísima planta que apenas sobrevive en cuatro zonas de España

El geranio de El Paular fue descrito científicamente en 1989 en el valle madrileño de El Paular, en la Sierra de Guadarrama. Durante años se creyó que era prácticamente exclusivo de esa zona, hasta que investigaciones posteriores localizaron nuevas poblaciones en Guadalajara, Soria y Zaragoza.

Aun así, su distribución sigue siendo extremadamente reducida. El Ministerio para la Transición Ecológica lo considera un endemismo fragmentado y aislado, con apenas unas pocas poblaciones confirmadas en toda España.

En Soria, una de las áreas más sensibles de este geranio, aparece en pastos vivaces, repisas venteadas y fisuras de roquedo silíceo donde apenas otras especies consiguen prosperar. Precisamente esa especialización ecológica explica parte de su vulnerabilidad: depende de microhábitats muy concretos y reacciona con enorme sensibilidad a cualquier alteración ambiental.

Las amenazas que están llevando a esta planta al límite

El Erodium paularense figura en la categoría "En Peligro" dentro de la Lista Roja de la Flora Vascular Española y también aparece protegido por distintas normativas autonómicas y europeas.

Las amenazas son múltiples y algunas resultan especialmente difíciles de controlar. Los estudios científicos detectaron que la planta tiene una producción de semillas muy baja. Muchas de estas semillas son además consumidas por hormigas granívoras, especialmente Messor capitatus, que llegan a depredar un porcentaje muy elevado de los frutos.

A eso se suma el impacto del ganado ovino y vacuno, que limita la reproducción de esta planta al pastar y pisotear áreas en las que crece.

En determinadas zonas también preocupa la presión minera, especialmente en áreas con afloramientos de andesitas y otros materiales geológicos donde crece esta especie.

Los investigadores advierten además sobre otro problema cada vez más importante: el cambio climático. Las especies especializadas de montaña, adaptadas a condiciones muy concretas de temperatura y humedad, podrían perder rápidamente hábitats adecuados si aumentan las temperaturas medias y se altera el régimen de lluvias.

El rincón de Soria donde aún sobrevive esta planta casi extinguida

Aunque Madrid suele concentrar gran parte de la atención mediática por el origen histórico de la especie, Soria se ha convertido en uno de los territorios estratégicos para su conservación.

Las sierras sorianas conservan todavía condiciones ecológicas relativamente estables y espacios poco alterados donde sobreviven especies botánicas extremadamente sensibles.

Los especialistas consideran que estos ecosistemas funcionan como auténticos refugios climáticos para flora amenazada. El geranio de El Paular es uno de los mejores ejemplos de ello.

Además, la provincia forma parte de un corredor biogeográfico especialmente importante para la biodiversidad vegetal del Sistema Central y del Sistema Ibérico, dos áreas donde sobreviven numerosos endemismos peninsulares.

La carrera científica para evitar que desaparezca

La conservación del Erodium paularense moviliza desde hace años a universidades, jardines botánicos y organismos científicos españoles.

El Real Jardín Botánico-CSIC participa activamente en investigaciones relacionadas con la anatomía vegetal, la reproducción y la conservación genética de especies amenazadas.

Además, existen semillas conservadas en el Banco de Germoplasma César Gómez-Campo de la Universidad Politécnica de Madrid, una estrategia fundamental para preservar la diversidad genética frente a posibles colapsos poblacionales.

Los científicos también realizan seguimientos demográficos periódicos para estudiar cuántos ejemplares sobreviven, cómo evolucionan las poblaciones y qué factores afectan más intensamente su reproducción.

En Guadalajara, por ejemplo, la microrreserva volcánica de La Miñosa alberga una de las mayores concentraciones mundiales de la especie.

La pequeña flor que alerta sobre un gran problema ambiental

El geranio de El Paular se ha transformado en un símbolo de un problema mucho más amplio: la fragilidad de la biodiversidad vegetal española.

A diferencia de los grandes mamíferos, como el lince ibérico, o aves emblemáticas, como el urogallo cantábrico, muchas plantas amenazadas desaparecen silenciosamente, sin generar apenas atención pública. Sin embargo, los botánicos recuerdan que estos organismos cumplen funciones esenciales en los ecosistemas y representan millones de años de evolución adaptativa.

Por eso, la historia de esta pequeña flor rosada que resiste entre rocas de Soria, Guadalajara o Madrid se ha convertido también en una advertencia científica sobre la velocidad a la que pueden degradarse determinados hábitats. Precisamente por su discreción, el Erodium paularense resume mejor que muchas especies más famosas la extraordinaria riqueza de la flora española y la serie de peligros que la acechan.

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