El gesto que parece normal, pero debilita tus plantas en verano
El verano ha llegado, y notas que tus plantas están demandando más agua por estar en temporada de crecimiento. Has hecho todo bien: has aumentado el riego de tus plantas y eso debería mantenerlas sanas, pero aún así, tus plantas van en declive. ¿Qué ha sucedido?
Las técnicas en jardinería importan más de lo que imaginas, y poco se habla de ello. Aunque pueda sonar complicado, no necesitas ser un experto agricultor para dominar rápidamente las formas de riego correctas para que tus plantas estén saludables y bellas.
En ese contexto, más agua no siempre es sinónimo de mejoría. El truco está en dar a tus plantas la cantidad adecuada, en el momento y la forma correctos.
El error es pensar que todas las plantas necesitan más agua en verano
Aunque los veranos son, por lo general, percibidos como temporadas cálidas, la realidad es que son diferentes según la región. Podemos tener dos grandes grupos que nos interesan en función del agua:
- Verano seco: como en el Mediterráneo, en donde el riego debe ser más frecuente por la pérdida de agua por altas temperaturas.
- Verano lluvioso: en zonas tropicales y subtropicales, donde el riego debe ser bajo por las lluvias constantes. Incluso debe considerarse la cobertura de las plantas por el exceso de agua.
En primer lugar, hay que conocer bien nuestras zonas climáticas, pues se suele hablar de que los veranos son calurosos y se siguen consejos generales de riego, pero es importante leer el clima de donde vivimos para dar el agua apropiada a nuestras plantas. Por regla general: a más calor y menos agua de lluvias, más riego.
El gesto diario que parece inofensivo, pero acaba debilitando las raíces
Sabemos que las plantas requieren agua para hacer su proceso de fotosíntesis, entonces, ¿cómo es posible que el agua pueda dañarlas? Aunque el agua es necesaria, si riegas diariamente se vuelve un recurso sobrante o excesivo y, por tanto, contraproducente para la planta.
Si estás regando diariamente como un gesto rutinario pasará lo siguiente:
- Las raíces se ahogan por falta de oxígeno.
- El sustrato se vuelve en un medio ideal para que crezcan hongos y bacterias perjudiciales.
- Las raíces se pudren, impidiendo la absorción de agua y nutrientes, hasta que la planta muere.
No solo el agua que aportas con el riego si es excesiva puede ser perjudicial, igualmente, el agua de la lluvia si es muy frecuente, aunque sea verano, puede ser dañina para tus plantas. En ese caso, hay que valorar estrategias para que el agua no las maltrate, como puede ser mover las plantas bajo techo o cubrir el suelo con mantas de horticultura.
Las señales que indican que estás regando demasiado tus plantas
Cuando el riego es el problema, tus plantas manifestarán los siguientes síntomas:
- Hojas y tejidos con consistencia blanda.
- Hojas que amarillean.
- Olor a podrido proveniente de la base de la planta.
- Hongos en la superficie del sustrato.
Ante estas manifestaciones, hay que evaluar y ajustar tu técnica de riego para que tu planta se recupere.
Así debes regar tus plantas para evitar que se debiliten en verano
Frecuencia
La frecuencia ideal para regar una planta es hacerlo no tanto por calendario, sino por observación. Aunque en verano se suele aumentar el riego por el aumento de temperatura y por la etapa de crecimiento de la planta, hay que evaluar qué tanta agua está pidiendo realmente tu planta.
Es mejor regar de menos que de más, y para llegar a ese punto, es recomendable esperar a que los primeros centímetros se sequen. Espaciando un poco más los riegos, tendrás la seguridad de que el sustrato está siendo ocupado por la planta sin anegarse.
Momento
Cuando el sol está en su punto más alto es cuando más intensamente resplandece y cuando mayor calor emite sobre las plantas, provocando que evaporen agua para mantenerse frescas.
Podríamos pensar que sería buena idea reponer el agua que pierde en ese momento, pero será contraproducente porque el agua que se agregue se perderá de inmediato.
Por lo tanto, los mejores momentos para regar son:
- Temprano cuando el sol apenas sale.
- Por la tarde cuando el sol se esconde.
Opuestamente hay que evitar regar:
- A mediodía, por la rápida evaporación.
- Por la noche, porque el agua se queda en las hojas sin secarse y pueden asentarse hongos.
Método
La forma correcta de regar las plantas es hacerlo profundo y poco seguido, en lugar de mucho y diario. Esta forma de riego logra que todo el sustrato se moje y que las raíces tomen suficiente agua, mientras que el riego superficial solamente está humedeciendo sin que llegue bien a todas las raíces.
Para saber que estás regando profundamente, apunta a que salga el 10% del agua por los orificios. Esta cantidad es buena para que no se laven demasiados nutrientes del sustrato, pero que muestre que el agua realmente ha llegado al fondo del contenedor.
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