Deciden segar menos las cunetas y consiguen un 23 % más de especies de polinizadores: “Solo hay que dejar que los márgenes de las carreteras estén un poco menos ordenados”
Las cunetas de las carreteras suelen mantenerse despejadas y con la hierba muy corta para evitar que la vegetación invada la calzada. Sin embargo, esta práctica puede tener consecuencias para la biodiversidad, especialmente para las abejas y otros insectos polinizadores. Un estudio de la Universidad de Ottawa (Canadá) ha descubierto que reducir la frecuencia de siega y aplicar los herbicidas de forma más selectiva puede favorecer su presencia: los márgenes gestionados con menos intensidad registraron un 23 % más de especies.
La investigación, publicada el 22 de septiembre de 2026 en la revista científica Insect Conservation and Diversity, demuestra que estos espacios pueden desempeñar un papel importante como hábitats para los insectos. Y lo más llamativo es que no hace falta realizar grandes intervenciones para conseguirlo: basta con modificar algunas prácticas habituales de mantenimiento.
Un 23 % más de especies de polinizadores en las cunetas menos segadas
Para comprobar cómo influye el mantenimiento de las carreteras en los polinizadores, el equipo investigador comparó 31 emplazamientos rurales de Ontario, en los alrededores de Ottawa, en Canadá. El seguimiento se realizó durante dos años, entre 2023 y 2024, en zonas que recibían distintos tratamientos de gestión de la vegetación.
Por una parte, estudiaron los márgenes del condado de Lanark, donde se siega dos veces al año y las plantas invasoras se eliminan de forma localizada, mediante herbicidas o retirada manual. Por otra, analizaron carreteras de Ottawa y del condado de Leeds y Grenville, donde se realizaban varias siegas anuales y se aplicaban herbicidas de manera más extensa.
Durante la investigación, los científicos capturaron e identificaron 3.773 ejemplares pertenecientes a 153 especies diferentes. De ellas, 100 eran especies de abejas y 53 de sírfidos, unos insectos polinizadores que pertenecen al grupo de las moscas y que a menudo se confunden con abejas o avispas.
Los resultados mostraron que los márgenes con un mantenimiento menos intensivo albergaban una media de 26,9 especies por emplazamiento, frente a las 21,8 registradas en las zonas con una gestión convencional. Esto supone aproximadamente un 23 % más de especies de polinizadores.
Además, los investigadores encontraron un 45 % más de ejemplares de polinizadores en las cunetas con menos siega. Sin embargo, este último resultado requiere una matización: la diferencia dependía en gran medida de unas pocas especies muy abundantes y dejaba de ser estadísticamente significativa cuando se excluían del análisis. El aumento de la riqueza de especies, en cambio, se mantenía.
Por qué segar demasiado perjudica a las abejas y otros insectos
La explicación está en los recursos que ofrece la vegetación espontánea. Las flores silvestres proporcionan néctar y polen, dos alimentos fundamentales para las abejas y otros insectos polinizadores. Cuando se siegan los márgenes de las carreteras con demasiada frecuencia, desaparecen buena parte de sus fuentes de alimento.
La siega intensiva también puede eliminar lugares donde algunos insectos encuentran refugio o construyen sus nidos. Por ejemplo, determinadas abejas aprovechan los tallos huecos de las plantas y otros elementos de la vegetación para reproducirse.
A esto se suma el efecto de los herbicidas cuando se aplican de manera generalizada. Eliminar indiscriminadamente las plantas de los márgenes de las carreteras reduce la disponibilidad de flores y, por tanto, los recursos que necesitan estos animales para sobrevivir.
Jessica Forrest, catedrática de Biología de la Universidad de Ottawa e investigadora principal del estudio realizado en Canadá, explicó que le sorprendió la diferencia que podían conseguir dos cambios relativamente pequeños en el mantenimiento de las carreteras. Según recoge la universidad, los márgenes con una gestión menos intensiva tenían más abejas y sírfidos, además de una mayor variedad de especies.
La investigadora también destacó que no era necesario transformar por completo estos espacios. “No hace falta plantar nada nuevo ni gastar más dinero para conseguir beneficios. Solo hay que dejar que los márgenes de las carreteras estén un poco menos ordenados”, señaló.
Las carreteras también pueden convertirse en refugios para la biodiversidad
Los resultados ponen de manifiesto que las cunetas no tienen por qué ser únicamente espacios destinados a mantener despejados los bordes de las carreteras. Si se gestionan adecuadamente, pueden ofrecer hábitats para diferentes especies y contribuir a conectar zonas naturales que, de otro modo, quedarían separadas.
Los autores del estudio recuerdan, no obstante, que el mantenimiento sigue siendo necesario. La vegetación no debe dificultar la visibilidad de los conductores ni invadir las zonas de seguridad, y las especies invasoras también deben controlarse para evitar su expansión.
Jessica Forrest insiste en que no es necesario elegir entre mantener las carreteras seguras y proteger a los polinizadores. La clave está en reducir las intervenciones donde no sean imprescindibles y utilizar métodos más selectivos.
Así, un cambio tan sencillo como retrasar algunas siegas o evitar el uso generalizado de herbicidas podría ayudar a conservar la biodiversidad en unos espacios que suelen pasar desapercibidos. A veces, dejar que la naturaleza esté un poco menos ordenada también puede ser una forma de protegerla.
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