Ni Doñana ni Montes de Toledo: el pueblo de Ciudad Real que se ha convertido en hogar del lince ibérico
Almuradiel, un pequeño municipio de Ciudad Real situado en pleno entorno de Sierra Morena, se ha convertido en uno de los territorios importantes para la recuperación del lince ibérico. Este felino, uno de los más amenazados de la península durante las últimas décadas, ha conseguido regresar a zonas donde había desaparecido gracias a los programas de conservación y reintroducción.
En este rincón de Castilla-La Mancha, las primeras liberaciones de linces comenzaron en 2014, en la finca de Navarredonda. Desde entonces, el entorno ha ganado importancia para la especie, que ha encontrado en sus paisajes de monte mediterráneo un hábitat adecuado para vivir y reproducirse.
La historia de Almuradiel es también un ejemplo de cómo está cambiando la distribución de uno de los animales más emblemáticos de la fauna española y de los esfuerzos que todavía hacen falta para garantizar su supervivencia.
Almuradiel, el pueblo de Ciudad Real donde el lince ibérico encontró un nuevo hogar
Almuradiel se encuentra al sur de la provincia de Ciudad Real, junto al paso natural de Despeñaperros y en el entorno de Sierra Morena Oriental. Su paisaje de monte mediterráneo, con matorrales, zonas de bosque y espacios abiertos, reúne algunas de las condiciones que necesita el lince ibérico (Lynx pardinus) para establecerse.
Uno de los elementos fundamentales es la disponibilidad de alimento. El conejo de monte constituye la presa principal de este felino, por lo que contar con poblaciones suficientes resulta imprescindible para que pueda sobrevivir y sacar adelante a sus cachorros.
La presencia del lince en este territorio no es nueva. En 2014 comenzaron las primeras liberaciones en la finca de Navarredonda, dentro del término municipal. Aquellas actuaciones formaban parte de los proyectos de recuperación de la especie en Castilla-La Mancha, que buscaban devolverla a zonas donde había desaparecido.
La importancia de estos trabajos va más allá de las sueltas. Para que una población pueda mantenerse a largo plazo, necesita disponer de alimento, refugio y territorios conectados con otros espacios naturales. Por eso, la conservación del entorno de Almuradiel resulta especialmente relevante.
El regreso del lince a Sierra Morena: las primeras liberaciones comenzaron en 2014
El regreso de este felino a Almuradiel fue uno de los hitos de los programas de recuperación de la especie en Castilla-La Mancha. En julio de 2014 se liberaron allí los primeros tres ejemplares de lince ibérico de esta nueva etapa: Kiowa, Kaplán y Kairós.
Los animales fueron seleccionados en centros de cría en cautividad y trasladados a la finca de Navarredonda, donde encontraron un entorno adecuado para adaptarse a la vida en libertad. Aquellas primeras sueltas formaban parte del proyecto europeo LIFE+ Iberlince, cuyo objetivo era recuperar las poblaciones de este felino en territorios donde había desaparecido.
La experiencia de Almuradiel se integró en una estrategia más amplia que también permitió reintroducir linces en los Montes de Toledo. Con el tiempo, los trabajos de seguimiento, la mejora del hábitat y las nuevas liberaciones contribuyeron a consolidar poblaciones en Castilla-La Mancha.
Un paso de fauna en la A-4 para proteger a los linces de los atropellos
Uno de los retos para conservar esta población es evitar que las infraestructuras humanas dificulten los desplazamientos de los animales. Las carreteras pueden fragmentar sus territorios y provocar atropellos, una de las principales causas de mortalidad no natural del lince ibérico.
Precisamente, Almuradiel cuenta con un proyecto destinado a reducir este problema. El Ministerio de Transportes aprobó en junio de 2025 la construcción de un paso superior para fauna en el kilómetro 239,2 de la autovía A-4, dentro del término municipal.
La infraestructura tendrá 63,55 metros de longitud y 30 metros de anchura, y cuenta con un presupuesto base de licitación de aproximadamente 2,7 millones de euros. Su finalidad es facilitar que los animales puedan cruzar de un lado a otro de la autovía y reducir la fragmentación del ecosistema.
Aunque la actuación está vinculada especialmente a la protección del lince ibérico, también beneficiará a otras especies que necesitan desplazarse entre diferentes zonas naturales. Mantener estos corredores es fundamental para favorecer el intercambio entre poblaciones y evitar que queden aisladas, así como para evitar los atropellos.
De menos de 100 a más de 2.600 ejemplares: así se recupera el lince ibérico en España
La historia de Almuradiel forma parte de uno de los mayores éxitos recientes de conservación de fauna en Europa. En 2002, el lince ibérico se encontraba al borde de la extinción, con menos de 100 ejemplares censados en toda la península ibérica.
La pérdida de hábitat, la persecución humana, los atropellos y, especialmente, el descenso de las poblaciones de conejo habían reducido drásticamente su distribución. Sin embargo, los programas de cría en cautividad, las reintroducciones y la recuperación de sus ecosistemas han permitido revertir buena parte de esta situación.
Según el último censo oficial del Ministerio para la Transición Ecológica, correspondiente a 2025, la población ibérica alcanzó los 2.663 linces, un 10,9 % más que el año anterior. De ellos, 2.269 vivían en España y 394 en Portugal.
Castilla-La Mancha fue la comunidad autónoma española con más ejemplares, con 1.051 individuos, por delante de Andalucía, que registró 885. Dentro de la región, Sierra Morena Oriental, en Ciudad Real, contabilizó 356 linces, mientras que Montes de Toledo alcanzó los 527.
El felino también ha ampliado su presencia a otros territorios. En 2025 se registraron ejemplares en Castilla y León, gracias al proyecto de reintroducción del Cerrato palentino, y en la Comunidad de Madrid. En 2026, además, comenzaron las primeras liberaciones en el valle del Ebro, en Zaragoza.
Pese a estos avances, su recuperación todavía no está asegurada. En 2025 se detectaron 273 muertes de linces, de las cuales 212 se debieron a atropellos en carreteras. A ello se suma la necesidad de mantener poblaciones suficientes de conejo de monte, su principal alimento.
Por eso, lugares como Almuradiel tienen tanta importancia. La recuperación del lince ibérico no consiste únicamente en aumentar el número de ejemplares, sino también en conseguir que puedan vivir, reproducirse y desplazarse con seguridad por sus antiguos territorios. Un objetivo en el que la conservación de Sierra Morena y sus conexiones naturales sigue desempeñando un papel fundamental.
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