La serpiente invasora de hasta 6 metros y 90 kg en Florida tiene un enemigo inesperado: conejos robot
Los Everglades, en Florida, llevan décadas enfrentándose a una de las especies invasoras más difíciles de controlar. La pitón birmana, una enorme serpiente originaria del sur y el sureste de Asia, se ha establecido en este ecosistema y se ha convertido en una amenaza para numerosas especies autóctonas.
Ahora, los investigadores están probando una estrategia tan llamativa como poco habitual para localizarla: conejos robot capaces de imitar a una presa real. El objetivo no es que estos dispositivos capturen a las serpientes, sino conseguir que salgan de sus escondites para poder detectarlas y retirarlas del medio natural.
Una enorme serpiente que ha alterado los Everglades
La pitón birmana (Python bivittatus) es una de las serpientes más grandes del mundo. En Florida puede alcanzar tamaños extraordinarios: el ejemplar más grande registrado allí midió aproximadamente 5,8 metros, mientras que los ejemplares silvestres suelen ser considerablemente más pequeños.
La especie no forma parte de la fauna autóctona de Florida. Su presencia en el sur del estado está relacionada principalmente con el comercio de animales exóticos y con ejemplares que escaparon o fueron liberados. La población reproductora quedó establecida en los Everglades y desde entonces se ha extendido por buena parte del sur de Florida.
El problema va mucho más allá del tamaño de estas serpientes. Las pitones son depredadores generalistas capaces de alimentarse de una gran variedad de mamíferos, aves y reptiles. Los estudios del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) han relacionado su expansión con fuertes descensos de diferentes poblaciones de mamíferos en el ecosistema.
En algunas zonas, las poblaciones de determinados mamíferos han llegado a disminuir entre un 85 y un 100 %, aunque estos cambios responden a la compleja interacción de diferentes factores ecológicos.
El verdadero problema es encontrar a las pitones
Puede parecer que retirar una serpiente de varios metros del medio natural debería ser relativamente sencillo. Sin embargo, localizarla es uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los responsables del control de esta especie.
Las pitones pueden permanecer ocultas entre la vegetación de los humedales y su coloración les proporciona un excelente camuflaje. Además, los Everglades forman un territorio enorme y con zonas de difícil acceso, lo que hace especialmente complicado detectar ejemplares antes de capturarlos. El USGS señala precisamente las bajas probabilidades de detección como uno de los grandes problemas para controlar estas serpientes.
Por eso, los investigadores buscan métodos que permitan hacer que las propias pitones revelen dónde se encuentran. Y aquí es donde aparece un curioso aliado: un conejo que no es realmente un conejo.
Los conejos robot imitan a una presa para atraer a las serpientes
El South Florida Water Management District y la Universidad de Florida han probado 120 conejos robot como señuelos para las pitones. A simple vista pueden parecer juguetes, pero han sido modificados para reproducir algunas de las características que las serpientes encontrarían en una presa real.
Los dispositivos pueden generar calor y olor, además de realizar movimientos destinados a imitar el comportamiento de los conejos de pantano de los Everglades. También funcionan con energía solar y pueden activarse y controlarse a distancia.
La elección del conejo no es casual. Estos pequeños mamíferos forman parte de la dieta de las pitones, por lo que los investigadores intentan aprovechar el comportamiento natural de la serpiente para conseguir que se acerque al señuelo.
Los robots se colocan dentro de pequeños recintos equipados con cámaras. Cuando una pitón se aproxima, el sistema puede enviar una señal a los responsables del programa, que pueden desplazarse hasta el lugar para retirar al reptil.
Así, el conejo robot no funciona como un cazador, sino como una herramienta para solucionar uno de los mayores problemas del control de esta especie invasora: saber dónde está.
Una nueva herramienta para controlar una invasión difícil de frenar
La estrategia forma parte de un conjunto mucho más amplio de métodos destinados a controlar la expansión de la pitón birmana en Florida. Los investigadores llevan años estudiando su comportamiento, sus movimientos y sus patrones reproductivos para encontrar formas más eficaces de localizar y retirar ejemplares.
La dificultad es enorme. Las pitones ya ocupan buena parte del sur de Florida y su presencia afecta a una red alimentaria en la que participan numerosas especies. Además, la propia naturaleza del ecosistema hace que encontrar a estos grandes reptiles sea complicado.
Los conejos robot todavía deben demostrar hasta qué punto pueden contribuir a mejorar la captura de pitones a gran escala. Por ahora, representan una solución experimental que combina tecnología, comportamiento animal y conservación para enfrentarse a uno de los problemas más singulares de los Everglades.
La imagen resulta sorprendente: pequeños conejos artificiales moviéndose entre los humedales de Florida para atraer a algunas de las serpientes más grandes del continente. Pero detrás de esta estrategia tan peculiar hay un objetivo muy concreto: detectar a un depredador invasor que lleva décadas alterando uno de los ecosistemas más emblemáticos de Estados Unidos.
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