Liberaron 30 urogallos en Castilla y León para salvar la especie y seis meses después solo queda uno
La recuperación del urogallo cantábrico, una de las aves más amenazadas de España, ha sufrido un duro revés. La primera experiencia de liberación de ejemplares criados en cautividad en Castilla y León terminó con un resultado muy alejado de las expectativas: de los 30 urogallos soltados en la montaña leonesa durante el otoño de 2025, solo una hembra seguía viva seis meses después.
Los datos proceden de la Junta de Castilla y León, que analizó la evolución de los animales tras su liberación en el Alto Sil. Se indica una elevada mortalidad en los primeros meses y se señala a la depredación como la principal causa de las bajas registradas.
El resultado ha reabierto el debate sobre las estrategias más adecuadas para recuperar una especie que lleva décadas en declive y cuya supervivencia depende de complejos programas de conservación.
De 30 ejemplares liberados a una única superviviente: así fue el inesperado desenlace
La liberación de los 30 urogallos criados en cautividad se llevó a cabo en varios puntos del Alto Sil leonés como parte de un proyecto destinado a reforzar la población silvestre de la especie. Los ejemplares procedían del centro de cría especializado creado para impulsar la recuperación del urogallo cantábrico.
Tras la suelta, los animales fueron sometidos a un seguimiento continuo mediante dispositivos de radiomarcaje, una herramienta que permite conocer sus movimientos y determinar las causas de mortalidad cuando se producen.
Los resultados obtenidos durante los primeros seis meses fueron especialmente preocupantes. De los 30 ejemplares liberados, únicamente una hembra logró sobrevivir al periodo de seguimiento. El resto murió por distintas causas, lo que supone una tasa de supervivencia extremadamente baja para una iniciativa concebida para aumentar la población de la especie en libertad.
Los datos reflejan además que gran parte de las pérdidas se produjeron durante las primeras semanas tras la liberación, una fase especialmente crítica para aves nacidas y criadas en cautividad.
Los depredadores acabaron con la mayoría de las aves liberadas
El informe identifica la depredación como la principal causa de mortalidad entre los urogallos liberados. Los técnicos encargados del seguimiento encontraron indicios de ataques de diferentes depredadores presentes en el entorno natural donde fueron soltados los ejemplares.
La adaptación a la vida salvaje representa uno de los mayores desafíos para los animales criados en cautividad. Aunque llegan al campo tras un proceso de preparación, deben enfrentarse de forma repentina a amenazas que no existen en los centros de cría, entre ellas la búsqueda de alimento, la competencia por el territorio y la presencia constante de depredadores.
Los responsables del programa consideran que estos resultados aportan información valiosa sobre las dificultades que afrontan las aves una vez recuperan la libertad. El seguimiento también permitirá identificar posibles mejoras en futuras liberaciones y evaluar qué medidas podrían aumentar las probabilidades de supervivencia.
La elevada mortalidad registrada pone de manifiesto la complejidad de recuperar poblaciones silvestres mediante ejemplares criados en cautividad, especialmente en especies tan sensibles como el urogallo cantábrico.
La historia de una especie al borde de desaparecer en España
El urogallo cantábrico atraviesa desde hace décadas una situación crítica. La pérdida de hábitat, la fragmentación de las poblaciones, las alteraciones ambientales y otros factores han provocado un descenso continuado de sus efectivos hasta convertirlo en una de las aves más amenazadas del país.
Ante este escenario, administraciones y entidades conservacionistas de España han impulsado diferentes programas destinados a evitar su desaparición. Entre las medidas adoptadas destacan la mejora del hábitat, el seguimiento científico de las poblaciones y la creación de centros especializados para la reproducción en cautividad.
La liberación de ejemplares nacidos en estos programas forma parte de esa estrategia global. Sin embargo, los resultados obtenidos en esta primera experiencia evidencian que el camino hacia la recuperación de la especie sigue estando lleno de obstáculos.
A pesar del revés, los expertos recuerdan que los proyectos de conservación de fauna amenazada suelen requerir años de trabajo y numerosas pruebas antes de obtener resultados positivos. Cada liberación aporta información útil para perfeccionar los métodos empleados y aumentar las posibilidades de éxito en el futuro.
El dato que reabre el debate sobre cómo salvar al urogallo cantábrico
La supervivencia de una sola ave tras la liberación de 30 ejemplares ha generado preguntas sobre la eficacia de las estrategias actuales de conservación. Algunos especialistas consideran que los esfuerzos deben centrarse todavía más en la mejora del hábitat y en la reducción de las amenazas que afectan a las poblaciones silvestres.
Otros defienden que las sueltas continúan siendo una herramienta necesaria para evitar la desaparición de una especie cuya población natural se encuentra en niveles extremadamente bajos. En cualquier caso, existe consenso en que la recuperación del urogallo cantábrico exige actuaciones a largo plazo y una evaluación constante de los resultados obtenidos.
Mientras los técnicos analizan las lecciones que deja esta experiencia, el futuro de una de las aves más emblemáticas de la cordillera Cantábrica continúa dependiendo de decisiones complejas y de programas de conservación que deberán demostrar su eficacia en los próximos años.
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