Pello Jáuregui, experto en plagas, explica cómo evitar que las chinches apestosas entren en casa este otoño: “Hay que usar barreras físicas”

 
Por Irene Juste, Editora Sénior. 9 octubre 2026

Con la llegada del otoño y la bajada de las temperaturas, las chinches apestosas pueden empezar a aparecer alrededor de las viviendas. Estos insectos buscan lugares protegidos donde resguardarse y, en algunos casos, encuentran en el interior de las casas un refugio adecuado frente al frío.

Aunque su presencia resulta muy desagradable por el olor que pueden desprender cuando se sienten amenazadas, no representan un peligro directo para las personas. El especialista en control de plagas Pello Jáuregui explicó en una entrevista para el programa de “Quédate con Ane”, de la EITB, cómo actuar ante ellas y, sobre todo, qué hacer para impedir que entren en casa.

La clave, según el experto, no está tanto en intentar eliminar cada ejemplar que aparece como en dificultar físicamente su entrada a la vivienda.

La barrera física que recomienda Pello Jáuregui

La recomendación principal de Jáuregui es sencilla: crear barreras físicas que impidan el acceso de estos insectos al interior de la vivienda.

“Hay que hacer unas barreras físicas para que no entren en casa”, explica el especialista. Una de las medidas más fáciles de aplicar consiste en colocar mosquiteras o redes en las ventanas, especialmente en aquellas que se mantienen abiertas con frecuencia.

Las ventanas no son, sin embargo, el único punto que conviene revisar. Las chinches apestosas pueden aprovechar pequeñas aberturas para acceder al interior, por lo que también es recomendable comprobar el estado de los marcos, puertas, persianas y paredes exteriores.

Sellar grietas y pequeños huecos puede ayudar a reducir las posibilidades de entrada. Es una medida especialmente interesante durante estas semanas de otoño, cuando estos insectos buscan lugares protegidos para pasar los meses más fríos.

La ventaja de este método es que actúa antes de que aparezca el problema. En lugar de esperar a encontrar varios ejemplares dentro de casa, se intenta eliminar previamente las vías por las que pueden acceder.

Por qué aparecen más cuando bajan las temperaturas

El aumento de estos insectos en las viviendas durante el otoño no es casual. La llegada del frío modifica su comportamiento y favorece que busquen lugares resguardados.

La chinche apestosa jaspeada, una de las especies que puede encontrarse en las viviendas, tiene una característica forma de escudo y una coloración marrón moteada. Durante esta época puede concentrarse en fachadas, ventanas y otros lugares protegidos para encontrar refugio.

Por eso, encontrar una chinche apestosa cerca de una ventana no significa necesariamente que exista una plaga dentro de casa. En muchos casos, el insecto simplemente está buscando un lugar protegido del descenso de las temperaturas.

Además, estas chinches pueden sentirse atraídas por determinadas zonas iluminadas de las viviendas, lo que hace que las ventanas se conviertan en uno de los puntos donde resulta más fácil encontrarlas.

El fenómeno también explica por qué pueden aparecer de repente varios ejemplares. No necesariamente han nacido dentro de la vivienda: pueden estar intentando acceder desde el exterior a través de pequeños espacios.

El olor desagradable tiene una función defensiva

Uno de los principales motivos por los que estas chinches provocan rechazo es el olor que desprenden. Sin embargo, este mecanismo tiene una función defensiva y no significa que el insecto esté atacando a las personas.

Cuando se siente amenazada o es manipulada, puede liberar sustancias con un olor intenso. Aplastarla tampoco es una buena idea si queremos evitar el olor, ya que precisamente al hacerlo puede liberarse ese olor característico.

Jáuregui insiste en que lo primero es mantener la calma. Estos insectos son molestos, pero no pican a las personas, pues no se alimentan de sangre. Por ello, no deben confundirse con las chinches de cama, que tienen un comportamiento completamente diferente y sí se alimentan de sangre.

Si aparece un ejemplar aislado, lo más recomendable es retirarlo con cuidado y evitar manipularlo innecesariamente. Si la presencia se repite, entonces conviene prestar atención a los posibles puntos de entrada y reforzar las barreras físicas.

Qué hacer si las chinches apestosas ya han entrado en casa

Las mosquiteras y el sellado de grietas son medidas principalmente preventivas. Si la presencia de chinches es elevada y se han instalado numerosos ejemplares en una vivienda, el problema requiere una actuación diferente.

El especialista también apunta a tratamientos profesionales para acabar con una presencia importante de estos insectos. En estos casos, no es recomendable improvisar fumigaciones caseras, especialmente utilizando productos que no estén destinados a ese uso.

Antes de aplicar cualquier insecticida o tratamiento, es importante identificar correctamente qué insecto se ha encontrado. No todas las especies de chinches se comportan igual y confundir una chinche apestosa con una chinche de cama puede llevar a utilizar un método inadecuado.

También resulta fundamental localizar cómo están entrando. De poco sirve eliminar los ejemplares que ya están dentro si las ventanas, grietas o huecos continúan permitiendo el acceso desde el exterior.

Por eso, la estrategia más sencilla para estas semanas de otoño consiste en combinar prevención y vigilancia: colocar mosquiteras, revisar los accesos, sellar las pequeñas grietas y evitar aplastar los ejemplares que aparezcan.

De esta manera, cuando las temperaturas continúen bajando y aumente la búsqueda de refugios, la vivienda tendrá menos puntos vulnerables por los que estos insectos puedan colarse.

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