El inesperado aliado que protege los bosques de Mallorca: 32 refugios para murciélagos ayudan a combatir la procesionaria
En los bosques de Mallorca hay un “ejército” que trabaja cuando cae la noche. No lleva armas ni necesita productos químicos: son los murciélagos, unos pequeños mamíferos insectívoros que pueden convertirse en aliados naturales frente a una de las plagas más conocidas de los pinares, la procesionaria del pino.
En la Comuna de Bunyola, en plena Serra de Tramuntana, el Servicio de Sanidad Forestal del Govern balear acaba de revisar y mantener 32 cajas-refugio para murciélagos instaladas en este espacio natural. Durante la inspección se detectaron ejemplares de dos especies diferentes de quirópteros, una señal de que estos refugios artificiales están siendo utilizados.
La iniciativa no es nueva ni se limita a Bunyola. El Govern lleva años utilizando estos refugios como una herramienta de control biológico de plagas forestales, aprovechando que los murciélagos se alimentan de numerosos insectos voladores.
Los murciélagos cazan las mariposas nocturnas de la procesionaria
La clave está en una fase concreta del ciclo de la procesionaria. Antes de que aparezcan las conocidas orugas que forman las características bolsas blancas en los pinos, los adultos de Thaumetopoea pityocampa son mariposas nocturnas.
Es precisamente durante esta etapa cuando los murciélagos pueden actuar como depredadores. El propio Servicio de Sanidad Forestal de Baleares los considera grandes predadores de mariposas en vuelo y utiliza cajas-refugio para favorecer su presencia en los bosques.
La estrategia tiene un objetivo sencillo: favorecer la presencia de depredadores naturales de la plaga para contribuir a reducir sus poblaciones. Si menos mariposas de la procesionaria consiguen reproducirse y poner huevos, potencialmente habrá menos orugas en la siguiente fase del ciclo.
No se trata, por tanto, de que los murciélagos eliminen por sí solos la procesionaria. El Govern los integra dentro de una estrategia más amplia de control de esta plaga, junto con otras medidas y con la protección de diferentes especies de fauna auxiliar.
Bunyola ya cuenta con 32 refugios artificiales
La actuación más reciente se ha producido en la Comuna de Bunyola, donde existen 32 cajas-refugio instaladas para proporcionar lugares de descanso y refugio a estos mamíferos voladores.
El 30 de septiembre de 2026, técnicos del Servicio de Sanidad Forestal revisaron su estado y comprobaron su ocupación. La inspección permitió registrar dos especies de quirópteros, además de evaluar el estado de conservación de las cajas y de las poblaciones que las utilizan.
Estos datos también sirven para conocer mejor dónde se concentran los murciélagos y pueden ayudar a decidir dónde colocar nuevos refugios. Es una forma de aprovechar la propia biodiversidad del bosque para reforzar el control natural de las plagas.
La experiencia de Baleares, además, lleva años desarrollándose. En 2022, el Govern informó de la instalación de 100 nuevas cajas-refugio en Mallorca, Ibiza y Formentera, con unas 550 cajas de este tipo repartidas entonces por las islas. En las revisiones realizadas aquel año se encontraron murciélagos en parte de los refugios, pertenecientes a varias especies.
Una ayuda natural frente a una plaga que afecta a los pinares
La procesionaria no es un problema exclusivo de una zona concreta de Mallorca. El Govern balear contempla diferentes métodos para controlar sus poblaciones, desde trampas de feromonas hasta tratamientos específicos y retirada de bolsas, dependiendo del momento del ciclo y del nivel de afectación.
Los murciélagos constituyen una pieza más de esta estrategia. De hecho, no son los únicos aliados naturales. La fauna auxiliar de la procesionaria incluye también aves, insectos parasitoides, arácnidos y otros animales insectívoros. Entre las aves que pueden depredar sobre diferentes fases de la procesionaria en Baleares están el cuco, el chotacabras, la abubilla, el carbonero común y el herrerillo común balear.
Por eso, instalar cajas-refugio no significa simplemente colocar unas estructuras de madera en los árboles. El objetivo es favorecer las poblaciones de animales que ya forman parte del ecosistema y que pueden contribuir al equilibrio natural del bosque.
Un pequeño refugio que puede convertirse en un gran aliado
La estrategia resulta especialmente interesante porque combina dos objetivos: conservar la biodiversidad y reforzar el control natural de una plaga forestal.
Además, los murciélagos de Baleares están protegidos y desempeñan otras funciones ecológicas importantes, ya que consumen una gran cantidad de insectos nocturnos. Por eso, las cajas instaladas en los bosques no deben manipularse ni abrirse por cuenta propia.
La experiencia de la Comuna de Bunyola demuestra así que el control de una plaga forestal no siempre depende únicamente de tratamientos. A veces, una parte de la respuesta puede encontrarse en favorecer a los propios animales que llevan miles de años cazando insectos en los bosques.
En este caso, cuando llega la noche, comienza también el trabajo de este particular ejército invisible contra la mariposa nocturna de la procesionaria del pino.
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