El volcán más grande del Sistema Solar está en Marte: tiene 600 km de diámetro y supera la altura del Everest en más del doble
Si alguien quisiera encontrar la montaña más impresionante del Sistema Solar, tendría que mirar hacia Marte. Allí se encuentra Olympus Mons, conocido en español como Monte Olimpo, un coloso geológico que deja en evidencia cualquier referencia terrestre. Con una altura cercana a los 22 kilómetros y una base que supera los 600 kilómetros de diámetro, es el volcán más grande conocido de todo el Sistema Solar.
Estas dimensiones fueron posibles gracias a las peculiares condiciones geológicas de Marte. A diferencia de la Tierra, donde el movimiento de las placas tectónicas limita el crecimiento de los volcanes, el planeta rojo permitió que Olympus Mons acumulase capas de lava durante millones de años en un mismo punto. El resultado es una estructura de proporciones extraordinarias que no tiene equivalente en ningún otro mundo conocido.
La imagen más famosa de esta gigantesca estructura fue obtenida por la misión Viking 1 de la NASA. En ella puede apreciarse una montaña tan enorme que resulta difícil comprender sus dimensiones desde parámetros humanos.
Un gigante volcánico que hace parecer pequeño al Everest
La comparación más habitual es con el Everest, la montaña más alta de la Tierra. El conocido como "techo del mundo" alcanza los 8.849 metros sobre el nivel del mar. Olympus Mons, en cambio, se eleva aproximadamente entre 21 y 25 kilómetros sobre las llanuras circundantes de Marte, dependiendo del método de medición utilizado. Esto significa que es alrededor de dos veces y media más alto que el Everest. Además, su anchura es tan extraordinaria que ocupa una superficie de 600 kilómetros de diámetro,similar a la de países enteros europeos.
Este volcán ha permanecido activo durante buena parte de la historia del planeta rojo y que algunas de sus coladas de lava podrían ser geológicamente recientes.
¿Por qué existe en Marte un volcán tan enorme?
La explicación se encuentra en una diferencia fundamental entre Marte y la Tierra. Nuestro planeta posee placas tectónicas que se desplazan continuamente. Cuando un volcán se forma sobre un punto caliente del manto terrestre, la corteza acaba moviéndose y la fuente de magma deja de alimentar exactamente el mismo lugar.
Marte funciona de otra manera. Según explica el programa educativo de la Universidad Estatal de Arizona, el planeta rojo carece de una tectónica de placas activa comparable a la terrestre. Como consecuencia, un mismo punto caliente pudo alimentar a Olympus Mons durante cientos de millones de años, permitiendo que la montaña creciera sin interrupción.
Una gravedad más débil ayudó a construir el coloso
Otro factor clave es la gravedad. Marte tiene aproximadamente un 38 % de la gravedad terrestre. Esa menor atracción gravitatoria permite que las estructuras volcánicas alcancen alturas mucho mayores antes de colapsar bajo su propio peso.
Por eso Olympus Mons pudo acumular capa tras capa de lava hasta convertirse en una auténtica megaconstrucción natural. Los estudios geológicos indican que se trata de un volcán en escudo, similar en su forma general a los volcanes hawaianos, aunque llevado a una escala inimaginable.
Un volcán activo durante más de 3.000 millones de años
Lo más sorprendente no es solo su tamaño, sino también su longevidad. Diversas investigaciones sugieren que Olympus Mons comenzó a formarse hace más de 3.000 millones de años y continuó registrando actividad volcánica durante largos periodos de la historia marciana. Algunos flujos de lava identificados en sus laderas son relativamente jóvenes desde el punto de vista geológico.
Esto ha llevado a algunos investigadores a plantear que Marte podría conservar cierta actividad interna residual. Aunque no existe evidencia de erupciones actuales en Olympus Mons, el planeta rojo sigue ofreciendo señales de que su interior quizá no esté completamente inactivo.
Y hay otro detalle fascinante: si un astronauta pudiera situarse sobre la superficie marciana junto a la base de Olympus Mons, probablemente no percibiría que está frente a la montaña más grande del Sistema Solar.
Su pendiente media ronda apenas el 5%, una inclinación relativamente suave. Debido a su inmensa extensión y a la curvatura del planeta, gran parte de la estructura quedaría oculta tras el horizonte. Los expertos comparan el efecto con intentar observar una cordillera gigantesca desde una distancia demasiado corta.
Una de las maravillas geológicas del universo conocido
Olympus Mons sigue siendo uno de los grandes iconos de la exploración espacial. Las misiones Mariner, Viking, Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Express han contribuido a revelar los secretos de este coloso.
Más que una simple montaña, representa una ventana al pasado geológico de Marte y una demostración de cómo las condiciones físicas de un planeta pueden dar lugar a paisajes radicalmente distintos de los que conocemos en la Tierra.
A día de hoy, ningún otro volcán descubierto en el Sistema Solar ha conseguido arrebatarle el título de gigante absoluto.
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