Réplicas o enjambre sísmico: qué está ocurriendo en Granada después del terremoto
Granada sigue registrando movimientos después del terremoto del 15 de agosto, un seísmo que volvió a recordar a los habitantes de la provincia que viven en una de las zonas con mayor actividad sísmica de España. Desde entonces se han producido nuevos temblores, algunos perceptibles por la población y otros detectados únicamente por los instrumentos.
La sucesión de terremotos ha reabierto una duda que muchos granadinos recuerdan de la crisis sísmica de 2021: ¿son simplemente réplicas del terremoto principal o podría tratarse de un nuevo enjambre sísmico? Aunque ambos fenómenos implican varios movimientos en una misma zona, no son exactamente lo mismo.
Por ahora, la existencia de un terremoto principal claramente identificado y de mayor magnitud que los movimientos posteriores hace que la actividad actual encaje mejor con una secuencia de réplicas. Esta es la clave para entender qué está ocurriendo bajo Granada.
Granada sigue temblando: qué ha ocurrido después del terremoto
El terremoto registrado el 15 de agosto estuvo seguido por nuevos movimientos en la misma zona y en municipios próximos. Según los datos recopilados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la actividad posterior incluye terremotos de menor magnitud que el seísmo principal.
Este comportamiento no resulta extraño después de un terremoto. Algunos de estos movimientos pueden sentirse claramente, especialmente cuando se producen cerca de zonas pobladas y a poca profundidad, mientras que otros solo quedan registrados por la red sísmica.
La meteoróloga Mar Gómez también se ha referido a la actividad registrada en Granada y a la importancia de poner estos movimientos en contexto. La concentración de varios terremotos en un periodo corto puede generar preocupación, pero no todos los episodios con numerosos temblores deben interpretarse de la misma forma.
La diferencia entre una secuencia de réplicas y un enjambre sísmico depende, entre otras cosas, de cómo se distribuyen los terremotos y de si existe o no un seísmo principal claramente dominante.
Réplicas o enjambre sísmico: la diferencia está en el terremoto principal
Esta es la principal cuestión que permite diferenciar ambos fenómenos.
Las réplicas se producen después de un terremoto principal. Tras el movimiento inicial, las tensiones en el terreno cambian y pueden desencadenar nuevos seísmos en la misma zona o en áreas próximas. Estos movimientos suelen ser de menor magnitud que el terremoto principal.
Un enjambre sísmico, en cambio, es una concentración de numerosos terremotos en una misma zona durante un periodo determinado, sin que exista necesariamente un único seísmo que destaque claramente sobre el resto.
Como ha explicado el Instituto Geográfico Nacional en anteriores episodios registrados en Granada, la presencia de un terremoto principal resulta fundamental para clasificar una secuencia. En agosto de 2021, por ejemplo, tras un seísmo de magnitud 5 en el entorno metropolitano, los especialistas del IGN señalaron que los movimientos posteriores formaban parte de una secuencia y no de un enjambre, ya que existía un terremoto claramente mayor que el resto.
Ese precedente ayuda a interpretar lo que ocurre ahora. Con los datos disponibles, el terremoto del 15 de agosto actúa como el seísmo principal de una serie de movimientos posteriores, por lo que la actividad actual encaja, por ahora, mejor con una secuencia de réplicas.
Por qué siguen produciéndose terremotos después del seísmo de Granada
Que la tierra siga temblando después de un terremoto principal tiene una explicación geológica. Cuando una falla se desplaza, no todas las tensiones acumuladas en las rocas cercanas desaparecen de forma inmediata.
El terremoto modifica ese equilibrio y puede provocar nuevos reajustes en la zona. Como consecuencia, se producen las réplicas, que pueden continuar durante horas, días o incluso semanas.
Lo habitual es que la actividad vaya disminuyendo con el tiempo, aunque no todos los movimientos tienen la misma intensidad. Algunos son demasiado pequeños para ser percibidos por las personas, mientras que otros pueden volver a sentirse en municipios cercanos al epicentro.
Esta sucesión de terremotos forma parte del proceso de reajuste posterior al seísmo principal y no significa automáticamente que se vaya a producir un terremoto de mayor magnitud.
El precedente de 2021: cuando Granada vivió una intensa crisis sísmica
La actividad actual recuerda inevitablemente a la crisis sísmica que vivió Granada entre 2020 y 2021, cuando el Área Metropolitana registró numerosos terremotos durante varias semanas.
En enero de 2021, la sucesión de movimientos mantuvo en alerta a la población y varios de ellos superaron la magnitud 4. La concentración de seísmos en un espacio relativamente reducido llevó a hablar de una intensa crisis sísmica y convirtió cada nuevo temblor en motivo de preocupación.
Sin embargo, no todos los episodios posteriores han tenido las mismas características. En agosto de ese mismo año, un terremoto de magnitud 5 registrado en la provincia estuvo seguido por varios movimientos menores. En aquel caso, el IGN explicó que se trataba de una secuencia sísmica y no de un enjambre.
La comparación permite entender por qué no basta con registrar numerosos terremotos para hablar automáticamente de un enjambre. Cada episodio debe analizarse según la magnitud, la localización y la relación entre los distintos movimientos.
Por qué Granada tiembla más que otras zonas de España
Granada se encuentra en una región geológicamente compleja. Su actividad sísmica está relacionada con los procesos tectónicos que afectan al sur de la península y con la interacción entre las placas Africana y Euroasiática.
La presencia de fallas activas en las cordilleras Béticas y en el entorno de la depresión de Granada favorece la acumulación y liberación de tensiones en el subsuelo. Por eso, los terremotos forman parte de la dinámica geológica de la provincia.
La mayoría son de baja magnitud y pasan desapercibidos para la población, pero en determinados momentos la actividad puede concentrarse y provocar numerosos movimientos en poco tiempo. Es entonces cuando la sensación de incertidumbre aumenta, especialmente después de un terremoto que ha sido ampliamente sentido.
¿Puede esta sucesión de terremotos anunciar uno más fuerte?
Es una de las principales preguntas después de varios días de actividad sísmica, pero la respuesta es clara: una secuencia de réplicas no permite predecir un terremoto mayor.
El seguimiento del IGN permite conocer dónde se producen los movimientos, cuál es su magnitud y profundidad y cómo evoluciona la actividad sísmica. Sin embargo, la ciencia todavía no puede determinar con exactitud cuándo, dónde y con qué magnitud se producirá un futuro terremoto.
Por tanto, que Granada siga registrando movimientos después del seísmo del 15 de agosto no significa que vaya a producirse otro terremoto más fuerte. Tampoco permite saber cuándo terminará exactamente la secuencia.
Por ahora, los datos apuntan principalmente a una serie de réplicas posteriores al terremoto principal, y no a un nuevo enjambre sísmico como tal. El seguimiento de la actividad por parte del Instituto Geográfico Nacional permitirá conocer cómo evoluciona en los próximos días, pero una cosa está clara: varios terremotos seguidos no son suficientes, por sí solos, para anticipar cuál será el siguiente movimiento.
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