Algas invasoras en España: qué son, cómo se expanden y por qué preocupan a los científicos

 
Por Germán Portillo, Ambientólogo. 7 julio 2026

Las algas invasoras se han convertido en una de las mayores amenazas para los ecosistemas acuáticos de España. En los últimos años, varias especies procedentes de otras partes del mundo se han expandido por el litoral y algunos ríos, desplazando a las algas autóctonas y alterando el equilibrio natural de estos hábitats.

Este fenómeno está asociado, en gran medida, a la actividad humana y a factores ambientales que favorecen su proliferación. Aunque erradicarlas por completo resulta prácticamente imposible una vez se establecen, científicos y administraciones trabajan para frenar su expansión y reducir sus impactos.

Qué son las algas invasoras y por qué se expanden tan rápido

Las algas invasoras son especies que no son originarias de un ecosistema y que, tras llegar de forma accidental o intencionada, consiguen establecerse y expandirse con rapidez.

A diferencia de las especies autóctonas, encuentran condiciones favorables para crecer en su nuevo entorno y, en muchos casos, carecen de depredadores naturales que controlen su crecimiento.

Como consecuencia, colonizan grandes superficies en poco tiempo y desplazan a la vegetación marina o fluvial propia de la zona.

Estas algas pueden crecer tanto en el mar como en aguas continentales, adhiriéndose a rocas, fondos arenosos, infraestructuras e incluso a otras especies.

Imagen: El Periódico

Así han llegado las algas invasoras a las costas españolas

La expansión de estas especies está estrechamente relacionada con la actividad humana.

Entre las principales vías de introducción destacan:

  • El transporte marítimo mediante el agua de lastre de los barcos.
  • La acuicultura.
  • El comercio de especies ornamentales.
  • El turismo y la navegación recreativa.

Una vez llegan a un nuevo ecosistema, muchas de estas algas se reproducen con enorme facilidad, lo que hace que su eliminación sea muy complicada.

En los últimos años, la expansión del alga asiática Rugulopteryx okamurae se ha convertido en uno de los casos más preocupantes de invasión biológica en el litoral español. Originaria del Pacífico occidental, esta especie fue detectada por primera vez en el entorno del Estrecho de Gibraltar alrededor de 2015, y desde entonces su propagación ha sido rápida y constante.

Inicialmente localizada en zonas del sur como Cádiz, su presencia se ha extendido progresivamente a lo largo de la costa andaluza y ha alcanzado otras regiones del país. En la actualidad, ya se ha detectado en el mar Cantábrico, Galicia e incluso en espacios protegidos como el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Este avance evidencia su gran capacidad de adaptación a diferentes condiciones ambientales.

Uno de los factores clave que explica su expansión es su extraordinaria capacidad de reproducción. A diferencia de otras especies, esta alga puede multiplicarse de forma asexual a partir de pequeños fragmentos, lo que facilita su dispersión mediante corrientes marinas y actividades humanas. Una vez establecida, su erradicación resulta prácticamente imposible, lo que complica enormemente su control.

El alga invasora con más crecimiento del mundo

Otra las especies más agresivas presentes en el litoral español destaca Caulerpa cylindracea, considerada una de las algas invasoras con mayor capacidad de crecimiento y expansión a nivel global. Originaria de Australia, llegó al mar Mediterráneo de forma accidental en los años 90 y, desde entonces, no ha dejado de extenderse por distintas zonas costeras.

Según diversos estudios, esta se puede expandir rápidamente gracias a que, con cualquier pequeño fragmento que se desprenda, es capaz de generar un nuevo individuo, lo que facilita su dispersión a través de corrientes marinas o actividades humanas.

Además, esta especie forma densas alfombras sobre el fondo marino que desplazan a las especies autóctonas. Este crecimiento masivo no solo reduce la biodiversidad, sino que altera profundamente los ecosistemas, afectando especialmente a hábitats sensibles como las praderas marinas.

Qué daños provocan las algas invasoras en el ecosistema autóctono

Las algas invasoras generan alteraciones significativas en los ecosistemas donde se establecen. Uno de los principales impactos es el desplazamiento de especies autóctonas, ya que compiten por recursos como la luz, el espacio y los nutrientes. Al crecer de forma rápida y masiva, pueden cubrir el fondo marino o fluvial, impidiendo el desarrollo de otras algas y plantas acuáticas.

Esta sustitución de especies provoca una reducción de la biodiversidad. Muchos organismos que dependen de las algas nativas para alimentarse, refugiarse o reproducirse se ven afectados, lo que puede alterar la cadena trófica y el equilibrio del ecosistema.

Además, algunas algas invasoras modifican las condiciones físicas y químicas del entorno. Por ejemplo, pueden cambiar la disponibilidad de oxígeno en el agua o alterar la composición del sustrato, afectando a especies sensibles y a hábitats como las praderas marinas.

Imagen: El Correo

Retirada, prevención e investigación: el plan para frenar las algas invasoras

La proliferación de algas invasoras en España ha obligado a administraciones, científicos y entidades ambientales a desarrollar distintos planes de actuación orientados tanto al control de su expansión como a la protección de los ecosistemas afectados. Sin embargo, la naturaleza de estas especies hace que la erradicación completa sea, en la mayoría de los casos, inviable, por lo que los esfuerzos se centran en la gestión y mitigación de sus impactos.

Uno de los principales enfoques consiste en la retirada mecánica de las algas en zonas especialmente afectadas, como playas o áreas de alto valor ecológico. Esta medida, aunque necesaria para reducir su acumulación y los efectos sobre el turismo o la fauna, presenta limitaciones importantes, ya que muchas especies pueden regenerarse a partir de pequeños fragmentos.

Otra línea de actuación clave es la prevención. Se han reforzado los controles sobre actividades que pueden favorecer la introducción y dispersión de estas especies, como el transporte marítimo o la acuicultura. En este sentido, la gestión del agua de lastre de los barcos y la limpieza de embarcaciones son medidas fundamentales para evitar nuevas introducciones.

Además, la investigación científica juega un papel esencial. Universidades y centros especializados trabajan en el estudio del comportamiento de estas algas, su impacto ecológico y posibles métodos de control más eficaces, incluyendo soluciones biológicas o el aprovechamiento de la biomasa generada.

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